<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4758312243161989471</id><updated>2012-02-16T07:23:18.874-08:00</updated><category term='fantasías'/><category term='trio MHM'/><category term='alumnas'/><category term='hetero'/><category term='trio HMH'/><category term='lésbico'/><category term='infidelidad'/><category term='lugar público'/><category term='orgía'/><category term='orgia'/><category term='profesores'/><category term='Marta'/><title type='text'>Diario sexual de Yoel</title><subtitle type='html'>Las aventuras eróticas de un profesor de inglés</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Yoel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06776909909995485776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://bp2.blogger.com/_Os72rGbtI7Y/R4r4gIFKH3I/AAAAAAAAABE/AmKR73KlISM/S220/abdomen.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>13</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4758312243161989471.post-5210377355503503684</id><published>2009-03-06T03:25:00.000-08:00</published><updated>2009-03-06T03:29:00.779-08:00</updated><title type='text'>La sonrisa pícara</title><content type='html'>Aquella tarde tenía en la agenda un particular evento. Era la presentación de un libro que un viejo amigo y compañero de profesión acababa de publicar. Recibí una copia dos semanas atrás junto con la invitación informal para asisitir al acto. Aunque apenas tendría tiempo para compartir mis impresiones con mi amigo y poder volver a tener una agradable charla con él, era una buena ocasión para volver a verle y al menos felicitarle en persona por el trabajo. Había decidido no perdermelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque no se mencionaba nada en la nota, di por hecho que habría que asisitir medianamente arreglado. Odio los trajes, pero no tuve más remedio que hacerme a la idea y desempolvar uno del armario, uno de esos a los que recurres en ocasiones extremas como bodas, bautizos o entrevistas de trabajo. Si bien no hacía mucho frío, la tarde amenazaba con lluvia desde la ventana, por lo que tuve que añadir al conjunto una horrible gabardina color crema. Con un pequeño gesto de incomodez me despedí del espejo y partí hacia el hotel donde iba a tener lugar dicha presentación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguna que otra cara conocida del periodismo y la literatura, pero no tanto ajetreo como imaginaba en un principio. Así estaba el panorama en el salón de actos del hotel madrileño. Unas cuantas sillas acomodaban a la mayoría de los presentes, a los que llegamos algo más justo nos quedaron las paredes como único punto de apoyo para hacer más llevadera la presencia.&lt;br /&gt;Me quedé cerca de la entrada, detrás de la multitud no excesiva que ahora aplaudía la entrada en escena de mi amigo. Intenté buscar en vano su mirada para darle una sonrisa de apoyo. A mi lado había una joven bastante atractiva, intuí que de unos 25 años, con gesto firme y atento a las explicaciones que se daban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tratando de no ser descarado y mal educado, seguí fruenciendo el ceño simulando un excesivo interés y análisis de cada palabra que profería mi amigo, pero entrecortadamente, desviaba la mirada para escudriñar de reojo a la chica que tenía al lado. Vestía una camisa blanca bastante ceñida y con los dos últimos botones desabrochados; hacía calor en el salón. Me detuve un momento ahí para comprobar que su escote era generoso y a buen seguro escondía unos pechos grandes, sin llegar al exceso, y posiblemente muy bien moldeados. Mi mirada seguía perdida en la joven, bajando por los botones de su camisa hasta llegar a la falda, algo menos atrevida, con el corte un poco por encima de las rodillas, pero que igualmente dejaban ver unas piernas esbeltas y largas. Se adivinaba también bajo esa falda una preciosa cadera, por momentos mi respiración se empezó a agitar imaginando a aquella chica en mi cama, e incluso la idea de que ella era ajena a todos esos pensamientos y el hecho de no saberse observada de esa manera por mi me hacía distraerme aún más de las palabras del escritor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación se vio cortada por un repentino arranque de aplausos. Parece que mi amigo había terminado su discurso y ahora tocaba escuchar la opinión de otro de los escritores invitados que iba a exponer su propia reflexión sobre el libro. Una vez volvió la calma y las palabras arrancaron de nuevo, mi mirada volvió a dirigirse hacia la chica. Parecía más próxima a mi que antes. Pude ver que sus labios dibujaban una sonrisa y cuando subí un poco más la mirada comprobé que sus ojos me miraban a mi, con cierto gesto de picardia en señal de que me había pillado, quizá desde el principio. Siguió con la sonrisa dibujada mientras volvía a prestar atención al ponente. Me sentía entre avergonzado y contento, al menos sabía que ella estaba centrando mi atención por encima del discurso, aunque quizá hubiera preferido que no lo hubiera captado así, con mi mirada recorriéndola mientras disimulaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguí prestando atención a la charla durante unos minutos, pero la curiosidad me venció y volví a mirar de reojo. Estaba seria, prestando atención, pero de nuevo, como si tuviera un sexto sentido, volvió a sonreir y se mordió ligeramente el labio inferior mientras lo hacía. Quedé hipnotizado por esos dulces labios, deseaba morderselos yo también. Y de nuevo giró ligeramente su cuello para dirigir su mirada a la mia, sin perder esa preciosa sonrisa sabiéndose ser mi centro de atención en ese momento. Contesté con una mirada directa y otra sonrisa, nerviosa, desde luego, pero haciendole ver que no me avergonzaba del todo que supiera que me quería acostar con ella en ese mismo instante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré otra vez al orador, pero esta vez mi cabeza empezó a calcular que podría pasar a continuación. No quería dejar pasar la ocasión de conocer más en profundidad a aquella chica inquietante. Intenté esbozar cual sería mi próximo movimiento; tal vez invitarla a tomar algo cuando terminara la presentación, tal vez acercarme en ese momento y soltar algún chascarrillo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero todo se vio al traste cuando se fue la luz en el hotel. Unos gritos primero y unas risas después invadieron el ambiente. La luz de emergencia del fondo iluminaba muy tenuemente la sala, pero hasta que las pupilas se acostumbraran, la penumbra era casi total. Empezó a haber movimiento, unos encargados entraron con linternas y explicaron a los presentes que la luz se había ido en toda la calle, que por favor mantuvieramos la calma y permanecieramos en el sitio para evitar caidas y daños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron hasta 3 minutos de calma y algunos empezaron a levantarse y yendo un poco a tientas se encaminaron hacia la salida de emergencia quizá por aburrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo preferí esperar, imaginaba que en apenas unos minutos volvería la luz, y así mientras tanto podía seguir absorto en mis pensamientos sobre como "entrar" a aquella chica. Miré de nuevo a donde estaba y para mi sorpresa aparentemente había desaparecido. Mis ojos ya se habían acostumbrado a la penumbra y pude intuir como había una notoria ausencia de bulto donde tendría que estar ella. En su lugar, un poco más al fondo, había una sombra oronda que trasteaba con el movil. Desilusionado comencé a buscarla por todas partes, pero apenas podía distinguir quienes estabamos ahí. Alguien me tocó el brazo a mi izquierda, justo al lado contrario donde estuvo todo el rato mi objeto de deseo. Me giré y pude adivinar gracias a las vagas luces del fondo su cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No has parado de mirarme de arriba a abajo. - Soltó de repente&lt;br /&gt;- No no, era sólo curiosidad, por ver quien estaba a mi lado. - Contesté invadido por un repentino temor.&lt;br /&gt;- Que pena, entonces me he debido equivocar de persona.&lt;br /&gt;- Bueno espera... no, yo la verdad es que... bueno sí, te estaba mirando. Pensé que tenía practica en eso de mirar disimuladamente pero veo que no.&lt;br /&gt;- No, la verdad es que lo haces fatal.&lt;br /&gt;- Gracias. - Dije riendo nerviosamente.&lt;br /&gt;Después me quedé unos segundos en silencio y continué.&lt;br /&gt;- Había pensado que a lo mejor luego, cuando terminé la presentación, pues podíamos tomar...&lt;br /&gt;Ella se acercó a mi oido.&lt;br /&gt;-Shhhh, luego nada, ahora. - Y terminó con un leve mordisco en el lóbulo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonrió sonoramente y no tuve casi tiempo en dirigirme hacia su boca. Mordí con frenesí esos labios que poco antes me hicieron perder la razón. Nuestras lenguas se buscaban con locura, rápidamente, pareciamos querer deborarnos cuanto antes. El murmullo de fondo seguía, abrí los ojos y me pareció entender que todos seguían a lo suyo, mirando al frente, toqueteando el movil, ajenos a todo. Al menos eso quise creer. Para cuando mi mano empezó a desabrochar su camisa no tenía otra alternativa que creerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me había dejado llevar por completo por una pasión descontrolada, sentía que aquella chica me dominaba y tenía las riendas. A cada paso que daba buscaba su aprobación. No era lo mismo besarse freneticamente en un rincón que sacar sus pechos y manosearlos. Pero ella respondía a todo con leves gemidos, su respiración se acelaraba y mordía mas fuerte mis labios, tirando de ellos, y cuando se escapaban volvía a atraparlos. Sus manos se habían metido bajo mi camisa y exploraban libremente mi espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esos momentos decidí tomar yo las riendas de la situación. La giré por completo y la dejé de espaldas a mi. Ella sonrió, aceptaba que tuviera de repente la iniciativa. Desabroché por completo su camisa y comencé a manosear aún más sus pechos. Eran tal como me los imaginaba. Perfectos, grandes sin llegar a ser exagerados, bien puestos, dibujando una curva perfecta. Imaginaba sus pezones grandes, no podía verlos, pero si sentirlos, cada vez más duros. Mi boca empezó a perderse por su cuello, sus orejas, su nuca... Ella gemía más, respiraba más fuerte, se giraba para buscar mis labios y yo se los regalaba. Se contoneaba mientras mi mano bajaba por su vientre. Me susurraba que siguiera a medida que me acercaba peligrosamente a su falda. Apretaba cada vez más su cadera a mi entrepierna y la movía peligrosamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi mano terminó debajo de su falda, comencé explorando la tela de sus braguitas a lo que ella respondió separando ligeramente las piernas. Mis dedos tuvieron vía libre para explorar su entrepierna, bordeando sus labios con la yema de los dedos. Notaba la tela mojada y su clitoris duro. Pasé el dedo sobre él y continué bajando hasta donde yacía toda la humedad. Comencé a hacer lo mismo, pero esta vez bajo la tela de la braguita. Su coñito estaba depilado, me encantó esa sensación de pasar los dedos sobre su áspera superficie. Deslicé un dedo desde el clitoris hasta el agujero, totalmente empapado y dispuesto a ser explorado. Sus gemidos eran cada vez más fuertes, separó más sus piernas y haciendo caso al ritmo del cuerpo introduje 2 dedos dentro. No podía dejar de excitarme pensando en que le estaba haciendo un dedo a una desconocida, introduciendome en lo más intimo de su cuerpo. El morbo que tenía era terrible. Seguí besando su cuello, y sus labios; una mano continaba magreando sus pechos, y la otra, con los dedos entrando y saliendo sonoramente de su coño. Con ese ruido típico de chapoteo que apenas era percibible por sus jadeos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Levanté su falda y ella apoyó sus manos contra la esquina en la que nos encontrabamos. Arqueó su espalda y yo aparté ligeramente sus braguitas. Mi polla se posó en su rajita, sin llegar a meterse. La subí y la bajé un poco, humedeciéndola con sus flujos. Mi capullo se deslizaba suavemente entre sus labios. Y sin previo aviso se adentró profundamente, sin resistencia, llegó hasta el fondo en un movimiento limpio y lento. La saqué entera y la contemplé. Pese a que sólo podía divisar su silueta imaginaba como brillaría si hubiera luz gracias a estar totalmente recubierta con su flujo. Volví a introducirla, esta vez con una estocada más fuerte y más profunda. Comencé a acelearar el ritmo. Ella gemía más y más fuerte. Desde esta postura podía seguir apretando sus preciosos pechos. La gente no parecía estar percatandose de lo que pasaba. Seguían inquietos por la ausencia de luz, y el murmullo hacía que los gemidos cada vez más sonoros de la chica se ahogaran sin llamar la atención. Acerqué mi dedo a su boca y ello lo mordió y chupó frenéticamente mientras nuestras caderas se movian en una danza rápida y salvaje. El lugar, la situación y el ambiente no eran el más indicado para dar rienda suelta por completo a nuestra imaginación. Nos teníamos que conformar con aquel polvo salvaje en esa guisa, de pie y contra la pared. No había tiempo para investigar nuevas propuestas. El instinto animal nos dominaba y exigía que aquello no parara hasta el final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestros movimientos cada vez eran más furiosos, agarraba cada vez con más fuerza sus pechos y su boca practicamente devoraba mi dedo prisionero. Chupó con fuerza cuando sintió que iba a correrse. Se empezó a convulsionar freneticamente. Sus manos se contraían y arañaban la pared. Dejé sus pechos para agarrar su cadera con fuerza y tirar hacia mi, sin que pudiera separarse ni un momento de mi. Me incliné sobre ella, como un animal protegiendo a su cria, arropándola con mi cuerpo todo lo que pude, tensionando mis músculos y forzando mis gluteos a quedarse en lo más profundo de su cuerpo inmovil mientras su orgasmo daba los últimos coletazos. Saqué mi dedo, ligeramente dolorido por tanto mordisco y succión. Agarré sus caderas con las 2 manos y seguí moviendome lentamente, dejando que ahora el orgasmo me invadiera a mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Córrete en mi boca cielo". - Fueron sus únicas palabras durante todo el ritual. Saqué mi polla y ella se giró por completo. Se agachó y abrió su boca por completo, introduciendose hasta el fondo mi polla, que ya empezaba a convulsionarse. Pude notar hasta la campanilla rozando mi capullo, era increible. La metía y sacaba por completo de su dulce boca. En un momento la agarró con la mano y pasó sus labios por el dorso para volver a terminar en la punta. La apretó con fuerza entre sus labios y dejó de nuevo que deslizara hasta su garganta. Fue en ese momento cuando exploté, mi leche empezó a brotar cuando se encontraba al fondo de su boca. La sacó lentamente mientras seguía recibiendo chorros periódicos. Hasta 3 eyecciones manaron dentro. La cuarta le chorreó los labios, abiertos de par en par para seguir recibiendo la leche que me estaba sacando a golpe del placer más animal. Se relamió y volvió a metersela buscando sacarme hasta la última gota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezó a haber mucho movimiento en la sala, parecía que la cosa se iba a arreglar en cuestion de segundos. Nos percatamos y tratamos de volver a la decencia lo más rápido posible. Se levantó y recolocó su falda mientras yo me subía la cremallera. Cuando volvió la luz, aún se estaba abotonando la camisa, aunque la gente rompió en aplausos ajenos a lo que se había cocido en aquella esquina. Me miró y sonrió de nuevo, sin caer en la cuenta de una pequeña gota de leche que resbalaba timidamente desde una de las comisuras, único testimonio de lo que acababa de suceder. Le hice un gesto riendome, y ella pasó su dedo por la gota en cuestión y se la llevo a la boca, con esa permanente sonrisa perfecta que la caracterizaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo volvía a la normalidad y volviamos a nuestros puestos. Allí no había pasado nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Entonces, ¿tomamos algo luego? Dijo mientras el famoso escritor continuaba su reflexión.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4758312243161989471-5210377355503503684?l=diariodeyoel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/feeds/5210377355503503684/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4758312243161989471&amp;postID=5210377355503503684' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/5210377355503503684'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/5210377355503503684'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/2009/03/la-sonrisa-picara.html' title='La sonrisa pícara'/><author><name>Yoel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06776909909995485776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://bp2.blogger.com/_Os72rGbtI7Y/R4r4gIFKH3I/AAAAAAAAABE/AmKR73KlISM/S220/abdomen.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4758312243161989471.post-460814083057970753</id><published>2008-06-20T14:07:00.000-07:00</published><updated>2008-06-20T14:15:58.551-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hetero'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='orgía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='trio HMH'/><title type='text'>Ducha y cama en casa ajena (2)</title><content type='html'>Estábamos exhaustos, tirados en la cama mirando al techo sin pensar en nada. Nos miramos un momento y sonreímos. En aquellos momentos de ausencia ni siquiera nos importaba el hecho de no estar en nuestra casa. No nos importaba tampoco que su amiga pudiera entrar en cualquier momento y ver la que habíamos armado en su propio cuarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tengo que ir un momento a hacer una llamada, bueno y de paso a fumar un cigarro, ¿va?&lt;br /&gt;- Vale, vale, bueno pero luego vuelve, ¿eh? Creo que me apetece un poquito más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pude evitar una leve carcajada y con el móvil y el paquete de tabaco me dirigí a la cocina. Pasaron tres minutos, uno por cada persona a la que llame. Un gesto de sonrisa se dibujaba en mi cara después de colgar a cada uno. Me dijeron lo que quería escuchar: “quince minutos”. Apuré las últimas caladas y me tomé la libertad de mirar en la nevera. Una litrona me pareció la opción más acertada para lo que iba a pasar a continuación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Saioa, ¿puedes venir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras venía coloqué una silla en mitad de la cocina y puse sobre una encimera unos trapos limpios. Su cara era un cuadro cuando llegó al umbral de la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esto es para ti – Dije señalando los trapos. -Es un juego especial&lt;br /&gt;- Bueno, no se no se, a ver que me quieres hacer…&lt;br /&gt;- Nada que no te haya hecho ya, tu tranquila…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y su cara seguía girando en torno a la duda y la curiosidad. Le indiqué que se sentara y sin cambiar su rostro dubitativo obedeció de inmediato. Cogí sus muñecas y las puse por detrás del respaldo, atándolas con uno de los trapos que dejé sobre la encimera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Oye a ver si ahora me vas a dejar aquí así y te vas a pirar. – Comentó ella entre risas.&lt;br /&gt;- ¡Que no hombre! Como voy a hacer eso. ¡Es algo peor! – Añadí a modo de chiste para quitar tensión al asunto. – No te preocupes, es un simple jueguecito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y diciendo esto cogí el otro paño rodeando su cabeza para taparle los ojos. Se oyó el abrir de la litrona y unas pocas gotas cayeron sobre su boca. Ella se relamió y la abrió un poco más. El pequeño hilo de cerveza fría resbalaba por su barbilla y su cuello. Cada gota que salía de su boca iba a ser para mi. Paseé mis labios sobre su cuello lentamente saboreándolas y volvía a subir lentamente al lugar donde brotaba el pequeño riachuelo. Mordí sus labios lentamente y me alejé otra vez para dejar ahora caer cerveza sobre sus pechos. Notaba como sus pezones mojados se endurecían dentro de mi boca. Me eché un poco yo también sobre la polla, que ya estaba de nuevo lista para entrar en acción, y se la ofrecí colocando la punta sobre sus labios. Primero la recorrió lentamente con sus labios y su lengua, saboreando la cerveza que la cubría. Del tronco pasaba al capullo, usándolo a modo de pintalabios para finalmente introducirla completamente en su boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco después llamaron a la puerta, mucho antes de lo que yo esperaba. Saioa pareció inquietarse demasiado, pero le dije que no pasaba nada, que formaba parte del nuevo juego. Miré por la mirilla y comprobé que todo estaba en orden. Sabía que mis amigos no me fallarían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yoel, no abras, desátame.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la puerta ya estaba abierta y los dos nuevos invitados se adentraron en la cocina para contemplar el espectáculo que les esperaba. Una tía buena atada de manos en una silla y con los ojos vendados, empapada de cerveza… sobra decir que en apenas unos instantes mis amigos se pusieron a mil contemplando esa escena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué pasa? ¿Quién es? ¿¡Yoel!?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ninguno de los 3 contestamos. Cogí la botella y dejé caer un poco más de cerveza sobre su cuerpo. Los otros dos chicos sólo observaban. Pero cuando comencé a pasar otra vez mi lengua sobre sus deliciosos pechos, reaccionaron acercándose y un par de manos se avalanzaron también sobre ellos, manoseándolos y apretándolos, ansiosos por comerse y sentir de cerca el cuerpo de aquella joven indefensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saioa parecía en trance. Se notaba su nerviosismo, pero a la vez no parecía oponer resistencia. El juego había tomado un cariz inesperado y nos arriesgábamos a que llegara a ser incomodo. Sin embargo, a medida que las manos y nuestras bocas la exploraban por todo el cuerpo, ella iba oponiendo menos y menos resistencia, transformando su inquietud en suspiros rápidos y profundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrí sus piernas y comencé a chorrear aún más su coño con la cerveza fresquita que aún quedaba. Mi lengua recorría su rajita de arriba a abajo, abriendo sus pliegues y saboreando la mezcla de su sabor con la cerveza. Mientras tanto, ahí arriba, mis dos colegas se habían sacado ya sus pollas y se las ofrecían a una Saioa cada vez más hambrienta. Engullía la de uno y a continuación la del otro. La mamaba durante un rato en el que su mano pajeaba al otro y después viceversa. Era una auténtica devoradora de pollas, los chicos no querían que su boca se despegara de sus pollas ni un segundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La desaté de la silla y me senté sobre la encimera. Los chicos la colocaron de pie con el culo en pompa y su cara sobre mi polla. Y uno de ellos la embistió con furia, agarrando sus caderas y metiéndosela de golpe. De la embestida mi polla se metió directamente en su boca. El otro chico se quedó de pie, masturbándose y sobándole las tetas viendo como la tía a la que estaba a punto de follarse estaba siendo follada por su amigo mientras el otro tenía la polla en su boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En unos minutos comenzó el baile de cambios. El chico que se masturbaba pasó a la parte de atrás, follándosela igual de bestia que el anterior. Yo me quedé de pie y mi amigo pasó a ocupar su boca. Y después de unos minutos volvimos a cambiar, ya sólo quedaba yo por probar su coñito en esa tanda. Y lo hice como los demás. Agarré sus caderas y se la metí de golpe, rápidamente. Mi polla entraba y salía a toda velocidad y mis manos azotaban su culo. Sus gritos se tapaban con la polla de mi amigo y el otro se arrodillo debajo de su cuerpo dejando que sus pechos golpearan en su boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le quitamos el vendaje de los ojos. Era hora de que viera como los tres que ocupábamos la cocina iban a ocupar también sus orificios corporales a la vez. Ninguno de nosotros acordamos lo que iba a pasar, pero era como si nuestros cuerpos, inconscientemente, nos guiaran a hacerlo sin necesidad de palabras. Primero me coloqué yo boca arriba sobre el frío suelo de la cocina que aún estaba ligeramente mojado de cerveza. Saioa me siguió, poniéndose sobre mi con mi polla dentro de su coño palpitante y caliente. Detrás de ella y de cunclillas se colocó uno de mis amigos que empezó a hundir uno de sus dedos en su culito. Apenas le costó, pues apenas una hora atrás había sido penetrado varías veces por mí. Delante y frente a ella se colocó el tercero, haciendo trabajar otra vez su boca, que no había parado en todo lo que llevábamos de “juego”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;David, que así se llamaba el que estaba detrás, puso su capullo caliente y aún empapado de saliva en su culito. No le costó mucho meterla, primero despacio, entrando hasta la mitad. Después la sacó y volvió a meterla por completo, esta vez un poco más. Lo cierto es que la polla de David era bastante grande y no quería ser tan brusco esta vez para no hacerla daño. Saioa era una fiera, su cuerpo sudoroso y algo pegajoso de la cerveza aún daba abasto para satisfacer a 3 hombres que no querían dejar de darle caña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sebas, el de adelante, había llegado al límite ante tal situación. La increíble mamada que estaba recibiendo sumado al hecho de ver como otros dos hombres llenaban el cuerpo de esa chica y ésta se retorcía en un orgasmo brutal hicieron que se corriera justo en ese climax. Saioa abría la boca entre gritos de placer y dolor mientras la leche de Sebas mojaba sus labios y su lengua. Volvió a cerrar la boca después de los gritos y continuó mamando, exprimiendo hasta la última gota de su cuerpo. Sebas se retiró en el momento en que David comenzó a aligerar su ritmo. Cada vez entraba más rápido en su culo, dándole azotes y cogiéndola del pelo mientras le gritaba “zorra”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saioa vibraba ante tal espectáculo. Dos pollas la penetraban con fuerza, el ruido de los huevos chocando contra su piel mojada se podía oir incluso fuera de la cocina. No solo ese ruido, también el de la polla de David entrando de lleno en su culo y el chapoteo de la mía perforando su cada vez más empapado coñito. David se salió y se dirigió a su boca y así hice yo acto seguido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se colocó de rodillas esperando a recibir nuestra leche que deseaba inundarla después de todo el placer que nos habían dado sus agujeritos. Prácticamente a la vez nos corrimos, David bañando su boquita y yo sus pechos, mientras Sebas los sujetaba y apretaba desde atrás para que pudiera empaparlos enteritos. Mientras ella relamía a David, dejé escapar los ultimos chorros con mi polla apretadita entre sus preciosas tetas. Deseaba follármelas eternamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos quedamos un rato los 4 desnudos sobre el suelo de la cocina, relajándonos y disfrutando de los orgasmos que habíamos tenido. Pero al mirar al marco de la puerta de la cocina, descubrí con asombro que había alguien más ahí. Su amiga contemplaba con cara desencajada la escena. Por increíble que parezca, no habíamos oído como entraba. Pero ahí estaba ella y parecía llevar un rato observando lo que pasaba en su cocina sin que le desagradara demasiado…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4758312243161989471-460814083057970753?l=diariodeyoel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/feeds/460814083057970753/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4758312243161989471&amp;postID=460814083057970753' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/460814083057970753'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/460814083057970753'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/2008/06/ducha-y-cama-en-casa-ajena-2.html' title='Ducha y cama en casa ajena (2)'/><author><name>Yoel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06776909909995485776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://bp2.blogger.com/_Os72rGbtI7Y/R4r4gIFKH3I/AAAAAAAAABE/AmKR73KlISM/S220/abdomen.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4758312243161989471.post-4887804092726374347</id><published>2008-06-10T12:46:00.000-07:00</published><updated>2008-06-10T14:52:09.020-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hetero'/><title type='text'>Ducha y cama en casa ajena</title><content type='html'>Hay muchas formas de conocer gente, y una de ellas es sin duda ésta. Desde que comencé a escribir el diario he ido haciendo nuevos amigos y conociendo a gente muy interesante. Ya en su momento tuve mi primera experiencia con una netloguera, sin embargo a ella la conocí en un contexto totalmente distinto. La historia que relato a continuación surge desde esta misma cuenta y con los relatos como telón de fondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hice muy buenas migas con Saioa en poco tiempo. Durante nuestras veladas compartíamos risas, secretos y por supuesto, fantasías inconfesables. Como viene siendo habitual en estos casos, nunca esperas más allá de las palabras, sobretodo teniendo en cuenta la distancia que nos separa. Volviendo al mundo real, mi vida continuaba con normalidad. La relación con Carla volvía a ser de buenos amigos aunque no dudabamos en disfrutar de algunos escarceos de vez en cuando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, siempre me asaltaba una duda cuando volvía al mundo virtual del messenger: ¿No será Saioa una de mis alumnas intentando tomarme el pelo? Es obvio que me arriesgo a este tipo de cosas, más de una vez he pensado que alguna de mis alumnas conocía este rincón lo cual podría traerme serios problemas. Mi nueva amistad era a la vez un saco de dudas, pero tenía fecha de caducidad, ya que leí de sus palabras que en un par de fines de semana iría a Madrid a un festival de música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a que llegamos a comentar que nos demostraríamos las fantasías en persona cuando nos vieramos, no quise presionar para que se quedara a dormir en mi piso. Finalmente optó por ir a casa de una buena amiga suya. Eso sí, quedamos en que iriamos los dos juntos al festival.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó el día estaba bastante nervioso y ansioso por verla. Ciertamente me moría de ganas de hablar en persona con ella, pero, para que engañarnos, también de otras cosas. Como la amiga también iba a venir, quedé en ir a buscarlas, aunque primero iriamos los dos a tomar algo. La espera se me hizo eterna y no pude evitar tocar su puerta varios minutos antes de lo acordado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saioa abrió la puerta y sorprendentemente estaba cubierta con una toalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Hola! - Gritó sorprendida y risueña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tras los besos de rigor me explicó que acababa de llegar de comprar bebida y que se estaba duchando. Tras invitarme a pasar le pregunté que dónde estaba la amiga, ya que eso de recibirme ella era sumamente extraño, y más saliendo de la ducha. Me dijo que estaba currando y que llegaría en una hora más o menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acto seguido se fue corriendo hacia el baño, encendiendo la tele con el mando antes de entrar. Parecía que conocía muy bien la casa. Me adentré en el salón y dirigí mi mirada hacia el sillón con ánimo de sentarme. Pero entonces me asaltó la gran pregunta… ¿y si entro en el baño? El morbo que me daba esa chica era impresionante, pero más aún saber que estábamos bajo el mismo techo estando ella desnuda en otra habitación. Cada vez me convencía más la idea y tenía la impresión de que era el momento oportuno para demostrarnos esas cosas que decíamos iban a pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Opté por entrar. Oía perfectamente el correr del agua y ya me puse como loco pensando en las gotas recorriendo cada parte de su cuerpo. El corazón me latía muy rápido. Empecé a desnudarme ahí mismo en el pasillo, quería entrar y meterme directamente, tal como me contó Carla que hizo su compañera en su sueño. Giré el pomo y entré rápidamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mi sorpresa me encontré a Saioa algo "entretenida", parece que se iba a tomar su tiempo en darse la ducha. Su cara al verme fue un cuadro, pero al poco, empezó a reir nerviosamente y pareció invitarme a entrar con su mirada. Entré en la bañera y le quité el mango de la ducha colocándolo en su repisa, apuntando el chorro hacia ella. Y empezamos a besarnos salvajemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos devarábamos las bocas como si estuviéramos ansiosos. Y mientras nuestras lenguas jugaban, mis manos apretaban esas tetas que tanto había deseado tocar y lamer desde que la vi. Las pegaba contra mi, notándolas en mi pecho. Otra mano se iba por su espalda y terminaba sobando su culo. Ella hacía lo mismo, sus manos me recorrían y apretaba mi cuerpo contra el suyo, clavando mi polla totalmente erguida en su vientre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzamos a masturbarnos el uno al otro, sin dejar ni un segundo de comernos los labios. Me agaché un poco y cogí uno de sus pechos llevándome el pezón a la boca. Estaba ansioso por probarlo. Me encantaba beber el agua que caía por su cuerpo. Mientras tanto, mi otra mano abría los pliegues de su coño y mis dedos paseaban libremente por toda su rajita. Con uno de ellos masajeaba rápidamente el clítoris y de vez en cuando se metía en el interior de su agujerito para empaparlo con su flujo y hacer más delicada la vibración. Por otro lado, ella agarraba mi polla firmemente y la meneaba con dedicación, haciéndome una de las mejores pajas que me habían hecho nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin previo aviso y rápidamente, cogí una de sus piernas, elevándola ligeramente. Después acerqué mi polla a su coño chorreante y la metí de un golpe hasta el fondo. Mis manos apretaban su culo mientras empezaba a penetrarla con firmeza. La empujaba fuertemente mientras seguíamos devorándonos de forma salvaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerré el grifo del agua e hice amagos para que ella rodeara mi cintura con sus piernas. La sostuve del culo con mi polla aún dentro de su cuerpo y la elevé para salir de la ducha unidos. Una toalla en el suelo impidió que resbalara. Mientras andaba, mi polla seguía introduciéndose y saliendo de su coño, cosa que ella estimulaba con sus movimientos de cadera. Cuando llegamos a su habitación, la tiré literalmente a la cama quedando boca arriba y con su coñito abierto y dispuesto a más guerra. Me acerqué con el ánimo de ponerme sobre ella, pero ella me paró en seco. Estaba decidida a ser ella ahora la que tomara las riendas y, por supuesto, no le iba a poner impedimento alguno. Empujó levemente mi pecho para indicarme que me tumbara. Obedecí sin rechistar y ella agarró mi pene ansioso por meterse de nuevo entre sus piernas. Se sentó sobre él, metiéndoselo despacio pero hasta el fondo y comenzó a cabalgarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus maravillosas tetas quedaban a la altura de mi cara, así que no desaproveché ni un segundo en comérselas con la misma ansía con la que le devoraba su boca. Mientras me follaba a su gusto, yo agarraba sus caderas y de vez en cuando le daba algún azote a lo que ella respondía con un leve gemido extra. Nuestros cuerpos seguían empapados y el sonido de nuestros sexos al chocar era ahora más palpable. En sus pezones se iban acumulando gotas de agua que no paraba de beber mientras mamaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante esa situación mi polla estaba a punto de estallar en cualquier momento. Pero por supuesto, reservaba ese momento para cuando probara su boca. No habíamos pensado en la posibilidad de que su novio apareciera, pero en esos momentos, todo daba igual. El piso mojado, la cama empapándose, mi ropa tirada por el pasillo… era imposible que pudiéramos disimular una posible pillada. Más aún con mi polla dentro de su precioso coño y sus pechos alimentando mi boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un rato su cuerpo se estremeció en un orgasmo muy fuerte, apretaba todo mi cuerpo y sus músculos se contraían. Mi polla se moría de placer al sentir como las paredes de su coño la apretaban como intentando succionarla. Después de eso la levanté e hice amagos para que girara 180 grados. Quería tener su culito en mi cara y que ella terminara de rematarme con su boca. Así empezamos a hacer un delicioso 69, por fin tenía su coñito chorreante de jugos y agua en mi boca y no quería dejar ni un rincón de él sin probar. Mi lengua pasaba por toda su rajita, introduciéndose, abriendo sus pliegues, jugando con su clítoris. Y su otro agujerito no era menos. Quería hacerle a la idea de que quería reventarle el culo con mi polla, así que metí un dedito suavemente intentando que se adecuara a la futura situación. Mi lengua tampoco quiso perderse la oportunidad de probar aquel delicioso y morboso culo. Y mejor aún, apretar entre mis labios esa pequeña zona que hay entre el culo y el agujero del coño… nunca supe como se llamaba, pero me encantaba chupársela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella por abajo seguía su faena, dándome aún más placer con su piercing en la lengua jugueteando con la punta de mi capullo. Ella lo tragaba hasta el fondo y al volverlo a sacar daba un buen lametón en la punta. Sin duda su novio era un jodido afortunado. Seguro que deseaba que se la mamara todo el rato. Su boca era el peor de los vicios. Por fin sentí el orgasmo llegar y avanzar por toda mi polla. Empecé a gemir más rápido y ella se trago del todo mi polla hasta el fondo. Un enorme chorro de leche bañó su boca y no pudo evitar que se le escapara algo por los labios. Me corría como un animal. Y mientras tanto, ella seguía mamando, haciendo que no pararan de brotar chorros de leche de mi polla. La exprimió con las manos hasta que no quedó ni una gota y terminó repasando mi capullo con su lengua empapada en semen, chorreando sobre el edredón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4758312243161989471-4887804092726374347?l=diariodeyoel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/feeds/4887804092726374347/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4758312243161989471&amp;postID=4887804092726374347' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/4887804092726374347'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/4887804092726374347'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/2008/06/un-encuentro-muy-esperado.html' title='Ducha y cama en casa ajena'/><author><name>Yoel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06776909909995485776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://bp2.blogger.com/_Os72rGbtI7Y/R4r4gIFKH3I/AAAAAAAAABE/AmKR73KlISM/S220/abdomen.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4758312243161989471.post-8495911205536325861</id><published>2008-03-30T16:25:00.000-07:00</published><updated>2008-03-30T17:29:11.311-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hetero'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alumnas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='profesores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lésbico'/><title type='text'>El albergue</title><content type='html'>Pese a la estupenda tarde que pasé con Carla, nada de nuestra relación cambió lo más mínimo. Al día siguiente, en el instituto, todo seguía igual. Sin embargo, era de esas veces que te da rabia que un acontecimiento de ese tipo pasara inadvertido. Me entró la sensación de que necesitaba verla otra vez, verla como aquel día o simplemente verla a secas, pero más allá de las paredes del instituto. Pero por desgracia, por su parte no parecía haber el más mínimo interés en hacer de aquello un pretexto para intentar una noche de cine o de tomar algo juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El paso de los días hizo que mis deseos de volver a “masajearla” se desvanecieran un poco para dar paso al hecho de asumir que aquello fue algo anecdótico que nunca volvería a repetirse. Al menos nada cambió, podía haber sido peor. Y no se si quizá por despecho o impotencia, volví a llamar a Marta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían pasado dos meses desde que lo dejamos. Desde entonces nos habíamos visto en un par de ocasiones y a pesar de lo fría y distante que estuvo en ambas, nos volvimos a acostar una vez. Le hizo ilusión cuando llamé y seguía igual de risueña y simpática como siempre cuando estuvimos cara a cara en el bar. Pero de nuevo la sombra del “nunca pasó nada” volvió a teñir toda la escena con esa lejanía abstracta y la omisión de cualquier hecho que hubiera acaecido en nuestra etapa de desenfreno se adueñó de la conversación. Aquello se hizo aún más patente cuando procuró evitar que tocara su brazo con mi hombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro encuentro terminó como empezó: con dos besos tiernos en la mejilla. Era como si, citando al bueno de Earl, el karma se hubiera puesto de repente en mi contra. Otra prueba de ello es que tanto Sara como Elena, mis alumnas “favoritas”, seguían con su juego del tonteo, pero esta vez más suave, más sutil y sin parecer que quisieran llegar otra vez más allá de las palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre tanto llegó un viernes muy esperado por los alumnos. El instituto había organizado una salida de fin de semana a un albergue en plena naturaleza. Por supuesto, no era una actividad obligatoria, pero si recomendada pues a parte de ver algunos puntos de interés cultural, el objetivo era la concienciación sobre el cambio climático y el respeto por el medio ambiente. Para chavales de entre 16 y 19 años el objetivo era bien distinto; juerga continua de viernes a domingo. Y aunque yo no estaba en esas edades, casi era lo mismo para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que salió la idea fui el primero en interesarme y por suerte me aceptaron. Desconocía a mis dos compañeros hasta que Carla se delató como uno de ellos con un “bueno, pues nos vemos luego en el autobús”. El otro lo descubrí después y no me hizo tanta gracia. Era Martín, un profesor de biología pedante, algo retrógrado y serio no sólo con los alumnos sino también con sus compañeros. Sin embargo, después de aquella racha que estaba pasando, no iba a dejar que un señor rechoncho y bigotudo me aguara el buen rollo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el albergue esperaban dos monitores que nos acompañarían durante el fin de semana y nada más poner pies en tierra organizaron la primera actividad del día: una caminata hasta un pequeño cerro que había cerca. Por suerte nos podíamos quedar en el edificio para planificar los preparativos de las siguientes actividades, pero como no podía ser menos de un pedante de ese calibre, Martín pidió a gritos acompañar a los monitores en la caminata y así ejercer de mano dura frente a los chavales. Dos alumnos de mi clase pidieron quedarse porque al parecer el viaje les había revuelto mucho las tripas y se sentían muy mal. Se quedaron en la habitación mientras Carla y yo fuimos a echar un vistazo por todo el albergue para conocer un poco el terreno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvimos a la habitación un poco más tarde para proponerles un pequeño paseo y entonces descubrimos la verdadera razón por la que decidieron quedarse. La puerta estaba entreabierta y se podían oír perfectamente los jadeos y gemidos de la chica. Carla y yo nos miramos e inmediatamente cotilleamos a través de la pequeña abertura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica yacía en la cama, sólo con camiseta y con las piernas bien abiertas mientras la cabeza del chico se perdía entre ellas. Ella gemía y agarraba las sábanas mientras el chico parecía masturbarse mientras le comía el coño. Carla y yo mirábamos la escena entre asombrados y excitados. No queríamos hacer el más mínimo ruido que perturbara aquella escena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Que hijo puta! – Susurré yo.&lt;br /&gt;- Ya ves, no son listos ni nada… que bien se lo montan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carla sonrío pícaramente, pero no desvió su mirada ni lo más mínimo. Después de un rato que para nosotros se hizo muy corto, el chico paró y se puso en pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Joder, vaya rabo que gasta! – Susurró Carla&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no era para menos. El chico, que era sumamente delgado, portaba un miembro que a primera vista parecía alcanzar sin problemas los 20 centímetros, lo cual, unido a su complexión hacían que pareciera aún más grande. La chica, que chorreaba literalmente por el coño, no podía dejar de mirar ese miembro que en breve la iba a penetrar. Se dijeron algo imperceptible y el chico se tumbó, con su mano acariciando aún su polla. Ella se tumbó sobre él e inmediatamente se pusieron a hacer un 69. Desde nuestra posición sólo podíamos ver a la chica metiéndose en la boca aquel desproporcionado trozo de carne erguido. Pese a sus esfuerzos, era incapaz de tragárselo entero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pude ver como Carla se mordía el labio inferior y después pasaba su lengua entre sus labios como relamiéndose. Era obvio que deseaba probar esa enorme polla y también podía imaginar lo mojadito que estaría su tanga en aquel momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es la polla más grande que he visto nunca. Bueno, después de la tuya. – Al decir eso, Carla dirigió su mirada a mi paquete y me regaló una sonrisa con otro mordisco de labio inferior integrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel momento mi paquete era considerablemente grande teniendo en cuenta que estaba a mil ante aquella situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues imagínate como está ahora. – Contesté yo.&lt;br /&gt;- No quiero imaginármelo, quiero verlo. – Y diciendo eso echó mano a mi pantalón y bajó la cremallera. Bajó el boxer y sacó como pudo mi pene que, tal como se imaginaba, estaba duro y caliente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo agarró con firmeza mientras echaba otro vistazo por la puerta a ver que pasaba. La escena seguía igual sólo que con los chillidos y jadeos de la chica tapados por la polla del chico. Carla comenzó masturbarme y con la otra mano cogió mi brazo para dirigirlo a su falda. En un instante tenía mis dedos hurgando por debajo de su tanga empapado. Con la otra mano comencé a sobar sus tetas por encima de la camiseta, pero ella no tardo ni un segundo en reaccionar quitándosela dejándolas al aire para que pudiera apretar sus pezones todo lo quisiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzamos a suspirar más fuerte de lo normal y comencé a tener miedo de que nos pillaran o, peor aún, que simplemente parar de hacer el 69 por nuestra culpa y nos dejaran a medias con aquel precioso espectáculo. Las prácticas de la chica parecían dar fruto y cada vez su boca se tragaba mayor parte de polla, aunque aún le quedaba un poco para llegar a taparla por completo. No era el caso de Carla, que se agachó repentinamente y, como desesperada por hacerlo, se introdujo en su boca de una tacada mi polla hasta el fondo. Después lo fue sacando lentamente, apretando y saboreándolo en la punta. Y de nuevo otra vez dentro con un inevitable gemido mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la habitación, ellos se habían levantado y ahora se besaban apasionadamente mientras seguían tocándose todo el cuerpo. También yo hice indicaciones para que Carla se levantara, intentando imitarles. La chica se dio la vuelta y apoyo sus manos contra la cama, dejando el culito en pompa para que aquella monstruosidad de verga se introdujera en su cuerpo. Carla sonrió e hizo lo mismo, sin embargo, fue tal nuestra mala suerte que al girarse y estar tan próximos de la puerta, su brazo la golpeo y esta se abrió sorprendiendo a los chicos y a nosotros mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus caras desencajadas eran indescriptibles. Nuestras miradas no sabían a cual de los dos mirar, al igual que las suyas. Durante más de 5 segundos hubo el silencio más incómodo que se pueda imaginar. Cuando estaba a punto de hacer lo más lógico (cerrar la puerta y que cada cual siguiera a lo suyo), la chica dio dos golpecitos en la cama con la palma de su mano, como diciéndonos que pasáramos y nos pusiéramos al lado. Miré al chico y su rostro pareció aliviarse ante el gesto de la chica. Simplemente se encogió de hombros como diciendo “nos habéis pillado, ya que más da”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carla me miró y ni lo dudamos. Era tal nuestro calentón que estábamos dispuestos a lo que fuera con tal de un espacio donde follar tranquilos. Cerramos la puerta con el pestillo y nos adentramos. Tal como dijo la chica, Carla se puso a su lado, en la misma posición que ella. El chico y yo nos miramos y sonreímos. Ahí estabamos los dos, a punto de follarnos a unas tías buenísimas mientras los demás hacían una caminata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi al mismo tiempo las penetramos, cogiéndolas de las caderas y clavándolas hasta lo más hondo de un golpe. Los dos íbamos a un ritmo brutal, como si quisiéramos castigarlas por algo. No podía dejar de mirar el culo de la otra chica, pequeño, firme y enrojecido por los azotes que le propinaba su compañero. El chico tampoco quitaba ojo a la profesora, se veía que también quería tirársela. Carla se derretiría si viera como aquel chaval con esa enorme polla miraba su culo con intención de metérsela por todos los lados. Éramos conscientes de que el intercambio iba a suceder. Tal vez por eso, y por el latente lesbianismo de Carla, ésta se aproximó aún más a la chica y comenzó a besarla sin que hubiera resistencia alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella visión hizo que el chico no pudiera más. Sacó su polla y de inmediato la chica se dio la vuelta con la boca abierta ansiosa de recibir algún chorro. Carla miró con descarado deseo así que también saqué mi miembro para dejar que probara aquel otro que se moría por degustar. La chica se introdujo el capullo en la boca poco después de que un enorme chorro cubriera su mejilla. Vio que la cara de Carla estaba a su altura y se la sacó para ofrecer un chorro a su nueva amiga. Carla agarró su miembro con la mano y comenzó a menear haciendo que más y más leche brotara salpicándole en su boca abierta de par en par. Aquello parecía de broma, el chico no paraba de correrse como un animal. Seguía echando chorros enormes bañando por completo la barbilla y la boca de ambas, que se juntaron en un pringoso beso con el capullo chorreante de por medio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carla decidió apropiarse de aquella máquina y no paró de ordeñarla con la boca mientras yo le ofrecía la mía a la alumna, que aceptó gustosa y ansiosa por seguir chupando. Pese a que ya se había “deshinchado”, Carla continuó para ponerle de nuevo a tono, no sin dificultad, pues tuvo que dejar escapar algo leche de su boca mientras mamaba pues la cantidad que el chico había echado la había desbordado por completo. Pero, desde luego, no estaba dispuesta a salir de aquella habitación sin sentir aquella cosa dentro de su cuerpo. Mientras tanto, yo continué lo que dejamos a medias con la alumna. Me tumbé en la cama y dejé que aquella preciosidad botara sobre mi…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus chillidos retumbaban por toda la habitación. El chico la miraba de vez en cuando sin apartar mucho la mirada de los labios de aquella profe que le estaba intentando subir el ánimo otra vez. No sabía que relación podían tener, pero intuía que tal vez eran novios o empezaban a liarse, pero estaba claro que su supuesta dolencia para quedarse solos no fue casual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Carla volvió a ponerle duro, nosotros ya habíamos cambiado de postura y estábamos de nuevo a lo perrito, sólo que esta vez, los dos en la cama. Carla se tumbo boca arriba y esperó a que su nuevo alumno se la metiera desde arriba. Un enorme grito pareció indicar que el esperado momento se produjo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante un rato largo los 4 estuvimos follando cada uno con lo suyo, aunque Carla y la chica no paraban de tocarse y besarse en cuanto estaban cerca. Fue cuando el chico estaba debajo de Carla, con su culo abierto delante de mi, cuando se me ocurrió que era hora de mezclarse. Sentí el deseo irrefrenable de metérsela por el culo otra vez…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Continuará)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4758312243161989471-8495911205536325861?l=diariodeyoel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/feeds/8495911205536325861/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4758312243161989471&amp;postID=8495911205536325861' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/8495911205536325861'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/8495911205536325861'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/2008/03/el-albergue.html' title='El albergue'/><author><name>Yoel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06776909909995485776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://bp2.blogger.com/_Os72rGbtI7Y/R4r4gIFKH3I/AAAAAAAAABE/AmKR73KlISM/S220/abdomen.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4758312243161989471.post-8477424189194249538</id><published>2008-02-20T21:18:00.000-08:00</published><updated>2008-02-20T21:19:41.045-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hetero'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='profesores'/><title type='text'>La fiebre de Carla</title><content type='html'>- ¿Sí?&lt;br /&gt;- ¿Carla?&lt;br /&gt;- Sí, soy yo.&lt;br /&gt;- Soy Yoel&lt;br /&gt;- ¡Anda! ¿Qué tal? ¿Pasa algo?&lt;br /&gt;- No, nada. Te llamaba para ver si veías mi móvil por ahí, creo que me lo dejé esta mañana en la tutoría.&lt;br /&gt;- Bueno, por desgracia no puedo comprobarlo, hoy me he quedado en casa.&lt;br /&gt;- ¿Ah sí? ¿Y eso?&lt;br /&gt;- Me he levantado fatal, con fiebre. No podía ni levantarme.&lt;br /&gt;- Vaya, lo siento. Pero no es nada, ¿no?&lt;br /&gt;- No, un constipado mal cogido. Lo llevo arrastrando varios días y hoy ya me pesa por no descansar ni tomar nada.&lt;br /&gt;- Bueno, cualquier cosa que necesites me la pides, total vivimos al lado.&lt;br /&gt;- Gracias, eres un encanto. Supongo que podré recurrir a mi compañera, pero bueno ya te que has ofrecido te reclamaré si te necesito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos nos reímos y durante dos segundos se hizo un silencio bastante incómodo. En realidad, cualquier cosa que pudiera ofrecerla sería poco. Carla era de lejos la profesora más atractiva del centro. Llevábamos una relación muy buena sobretodo debido a nuestras edades, aunque rara vez hablábamos más de media hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero nuestra relación se limitaba al pequeño universo de nuestro centro de trabajo. Entre aquellas paredes nuestras conversaciones y gestos parecían legitimarse bajo el falso halo de seguridad que ofrecía el entorno laboral. Nunca habíamos llevado esa interacción fuera de las aulas a pesar de ser los perfectos candidatos para hacerlo. Pero quizá los dos nos parecíamos demasiado en algo y era precisamente en crear tejido social fuera de nuestro universo laboral. Nadie lo diría de ella pues su bandera y fachada era la de una mujer muy abierta y sociable entre sus compañeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me senté en el brazo del sofá y carraspeé bruscamente para terminar despidiéndome.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno Carla, pues eso, se despide tu esclavo.&lt;br /&gt;- Ay calla, si tuviera hoy un esclavo a mi disposición sería perfecto.&lt;br /&gt;- Madre mía… pobre de tu compañera de piso.&lt;br /&gt;- Bueno creo que se va a librar porque ahora que caigo hoy no viene hasta por la noche. ¡Jo yo quería que me diera un masaje y me hiciera la comida!&lt;br /&gt;- Hombre, yo por un módico precio…&lt;br /&gt;- ¿No te valdría mi agradecimiento?&lt;br /&gt;- Con eso y una cerveza me conformo.&lt;br /&gt;- Bueno, depende del servicio, ¿eh? ¿Sabes dar masajes?&lt;br /&gt;- Pues hombre, titulación oficial no tengo, pero algo se, me gusta darlos.&lt;br /&gt;- Ummm, bueno eso suena bien. ¿Te gustan los pies?&lt;br /&gt;- No es mi plato favorito, pero bueno.&lt;br /&gt;- Es que son los que más me gustan. Bueno y en la espalda también. Pero si me das uno en los pies… ¡te invito a dos cervezas!&lt;br /&gt;- ¡Uh! Me encanta hacer negocios contigo. Bueno, en serio, ¿entonces quieres que vaya? Si me dices que tienes en la nevera puedo ir pensando algo para hacer de comer.&lt;br /&gt;- ¿En serio vas a venir? ¡Qué majo! Pues mira la verdad es que no se que tengo en la nevera y estoy muy vaga como para mirarlo. Pero tengo pasta y me encanta la pasta.&lt;br /&gt;- Genial, a mi también. Bueno pues me voy a pasar por el súper y miro algo más para acompañar y de paso llevo un postre.&lt;br /&gt;- ¡Hala! No hace falta tío, al final te voy a deber mil cervezas.&lt;br /&gt;- ¡Que no tonta! Ya que estás mala pues por lo menos que tengas una comida en condiciones. ¿Te gusta la nata?&lt;br /&gt;- ¡Ummm! Me encanta… Oye… Podrías comprarla montada.&lt;br /&gt;- Vale, ¿por? ¿Tienes ya algún postre en casa?&lt;br /&gt;- No, bueno no se, se me acaba de ocurrir, puede que tenga algo… bueno, tú cómprala, ¿vale?&lt;br /&gt;- Muy bien, ¿algo más quiere la señorita?&lt;br /&gt;- Ummm, nada, ¡que vengas!&lt;br /&gt;- Pues enseguida estoy ahí. Ah bueno, dime tu dirección exacta, que sólo se la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y después de aquella graciosa e inesperada charla-proposición, colgué y salí de casa lo más rápido que pude. Y en apenas media hora ya estaba plantado delante de su puerta, con un par de bolsas con ingredientes para la pasta, la nata montada y una botella de champán que no venía a cuento, pero creí interesante comprarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió la puerta en albornoz, en plan maruja total, pero con encanto y gracia. Nos saludamos y enseguida se puso a cotillear las bolsas alegrándose al ver el contenido. Me enseñó un poco la casa y finalmente me llevó a su habitación. Lo primero que hizo fue señalarme el aceite para masajes que yacía en su mesita de noche a lo que respondí con una carcajada como disfraz del nerviosismo y las ganas que tenía de tocar por fin ese maravilloso cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, veo que lo primero es lo primero, ¿no?&lt;br /&gt;- ¡Sí porfi! ¿Me das el masaje ahora?&lt;br /&gt;- Claro, venga, ¿por donde empezamos? ¿pies o espalda?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin decir nada se descalzó y se sentó en la cama alzando y moviendo los pies como respuesta a mi pregunta. Me senté frente a ella y cogí su pie derecho acomodándolo entre mis manos. Me pringué un poco de aceite y comencé a esparcirlo suavemente por su planta y sus pequeños y delicados deditos. Empecé irremediablemente a encontrar aquella situación desbordantemente sensual y excitante, cosa que se acrecentó con sus leves suspiros y gemidos en señal de que le estaba gustando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me explayé todo lo que pude con el derecho y a continuación seguí con el izquierdo con el mismo mecanismo. Presionaba su planta con el pulgar y con la otra mano estiraba sus dedos muy despacio. Creo que aquello duró unos quince minutos, de haberlo alargado no podría haber resistido la tentación de usar mi boca. Me moría de ganas por pegar bocado a tan suculentos piececitos. Y con una cara de enorme satisfacción, se quitó el albornoz descubriendo su espectacular cuerpo tan sólo tapado con un minúsculo tanguita y un sujetador rojo. Se dio la vuelta sugiriéndome que siguiera con su espalda, pero yo estaba demasiado hipnotizado contemplando aquel maravilloso culo que lucía frente a mi. No me podía creer aquella situación, pero la estaba viviendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comencé a esparcirle el aceite por la espalda después de desabrochar su sujetador. El masaje empezó con un ritmo normal, pero poco a poco, mi mirada, clavada permanentemente en aquellos preciosos glúteos, comenzó a jugármela y mis manos cada vez se acercaban más a la terminación de su espalda, sobrepasando ligeramente la línea divisoria marcada por el hilo de su tanga. Y así, sin más, en un acto entre lo consciente e inconsciente, mis manos decidieron plantarse sutilmente sobre sus glúteos, apretándolos ligeramente y desplazándose de nuevo muy despacio hacia su espalda. Ella giró la cabeza y me sonrió. Pareció no molestarle demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de aquel exitoso envite, decidí no alejarme de ese camino y mis manos volvieron a posarse sobre su culo, acariciándolo, amasándolo y rebasándolo hasta sus muslos. De tal forma, el masaje había quedado así extendido hacia sus piernas. El subir y bajar de mis manos por su cuerpo sólo encontraba una barrera física que era aquel tanga. Viendo que el masaje había subido tanto de tono, decidí quitárselo sin encontrar por su parte resistencia alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora tenía vía libre para pasar mi dedo índice por su rajita del culo, algo que deseaba hacer desde el momento en que se quitó el albornoz (o quizá más bien desde el momento en que la vi por primera vez en pantalones ajustados). Empecé a masajear su culo con total libertad y ya sólo centrado en mi instinto sexual animal que deseaba tocarla sin parar. Y por eso mi boca entró en juego. Empecé a mordisquearle y besarle los glúteos suavemente. Sus gemidos iban en aumento cada vez que mi lengua pasaba muy muy despacio por su rajita. Primero por encima. Después hundiéndose algo más hasta tocar y humedecer su agujerito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella situación era insólita, ¿quién iba a decir que mi primera experiencia sexual con mi deseada compañera de trabajo iba a ser un beso negro? Pero así era y sin duda estaba siendo el mejor y más excitante que hubiera practicado nunca. Su cadera ya se había elevado dejando vía libre para mi boca y mis manos. Ya tenía acceso a su coño chorreante con un clítoris que parecía apunto de reventar. Extremadamente duro, caliente y enrojecido, lo amoldé entre mis labios mientras mi dedo anular comenzaba a introducirse lentamente en su humedecido culo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me estaba recreando y disfrutando como nunca con el sabor de aquel coño. Mi lengua lo recorría de arriba a abajo, hundiéndose lentamente entre los labios y sin parar hasta llegar al dedo que perforaba cada vez más profundamente su culo. A pesar del manjar del que estaba disfrutando, no podía castigar así a mi polla y decidí que ya era hora de que también disfrutara de aquello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tomé con la mano y abrí bien sus glúteos. Mi punta se posó sobre la entrada de su coño y comencé a hundirla lentamente. Entró suave hasta el fondo. Su calor y su humedad la envolvió mientras profirió su primer gemido realmente sonoro. Mi dedo anular fue sustituido por el pulgar en su tarea de introducirse en su culo, de tal forma podía posar mi palma sobre su glúteo y apretar a mi antojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta forma comencé a galoparla cada vez más rápido, con sus dos agujeros taponados y su cama tambaleándose al ritmo de las embestidas. De vez en cuando su cabeza golpeaba contra la pared levemente y no podíamos evitar una carcajada. Y cada vez el polvo se iba poniendo más rápido y salvaje. Comencé a azotarla y a agarrarla fuerte de las caderas. Mi dedo pulgar también aceleró su ritmo de penetración en su culo hasta que llego a desaparecer por completo dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Fóllame el culo por favor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No dude ni un segundo en cumplir sus ordenes. Mi polla salió de su interior y abrí sus nalgas lo más que pude. Coloqué la punta en su ano y comencé a empujar lentamente. Poco a poco iba desapareciendo, pero hicieron falta varios embistes hasta que pude meterla del todo. Por fin tenía mi polla dentro de ese culo que tanto deseaba penetrar. Los gritos podían ser oídos por cualquier vecino, pero su estado de éxtasis le impedía bajar la voz. Su coño literalmente chorreaba y algunas gotas empezaban a empapar su edredón. Era increíble ver como ese precioso culo engullía mi polla y la sacaba al completo. Disfrutaba dejándola fuera unos segundos y volverla a meter hasta el fondo de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba a punto de correrme cuando ella me echó para atrás con el culo. Quedé sentado sobre la cama con mi polla aún dentro. Ella apoyó su peso sobre mi y posó sus pies haciendo flexión con sus piernas. Entonces comenzó a botar de forma aún más salvaje mientras con la mano se masajeaba el clítoris. Desde esa posición sólo me quedaba relajarme y disfrutar de los saltos que daba. Mis manos se recreaban con sus pechos, su vientre, cada centímetro de su cálida y húmeda piel. Recorría sus brazos, notando sus músculos en tensión; sus pezones endurecidos al tacto con la yema de mis dedos; su lengua cuando su boca cazaba uno de mis dedos que se paseaban por su barbilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre aquel cúmulo de sensaciones los dos tuvimos un orgasmo prácticamente simultáneo. En realidad primero fue ella, y a los pocos instantes me vino el mío cuando mi cuerpo no pudo soportar más el placer de verla retorcerse y gritar con mi polla en su culo. Después se hizo la calma. Quedamos un rato respirando rápidamente recuperándonos y disfrutando de aquellas sensaciones. Y poco a poco fui sacando mi polla, impregnada con la misma leche que resbalaba desde dentro de su cuerpo y caía a su edredón y a mi cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después se levantó y se sentó frente a mí en la cama. Sacó un cigarro del paquete que estaba en la mesita y me miró sonriendo mientras lo encendía. Sólo se me ocurrió preguntarle:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, ¿para que era la nata?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se rió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Luego lo verás.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4758312243161989471-8477424189194249538?l=diariodeyoel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/feeds/8477424189194249538/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4758312243161989471&amp;postID=8477424189194249538' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/8477424189194249538'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/8477424189194249538'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/2008/02/la-fiebre-de-carla.html' title='La fiebre de Carla'/><author><name>Yoel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06776909909995485776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://bp2.blogger.com/_Os72rGbtI7Y/R4r4gIFKH3I/AAAAAAAAABE/AmKR73KlISM/S220/abdomen.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4758312243161989471.post-699875078113857177</id><published>2008-01-13T22:00:00.001-08:00</published><updated>2008-01-28T17:07:19.665-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alumnas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lugar público'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='trio MHM'/><title type='text'>Motivando a Sara y Elena (1)</title><content type='html'>La noche con Laura no acabó en los baños. Milagrosamente, consiguió escaquearse de su novio y terminó pasando el resto de la noche conmigo, en mi casa. Sin embargo no voy a seguir relatando lo que ocurrió con ella, ya serían demasiados capítulos de un mismo encuentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desgraciadamente, todo aquello quedó nada más que en una noche loca. Ella volvió a Cáceres al día siguiente y desde entonces sólo mantuvimos el contacto de forma virtual. Confesó que iba demasiado bebida como para acordarse exactamente de lo que pasó, sin embargo, cuando hablamos de ese momento, me da detalles que no parecían indicar que padecía tanta amnesia. Y por supuesto, nuestras fantasías continuaron sucediéndose de vez en cuando, confesando que le encantaría revivir aquellos momentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta ocasión me toca hablar de otra situación extraña y poco convencional referente a mis alumnas. Esta vez no de las de clases particulares; hablo de las del instituto. Tuvo que pasar un tiempo desde que comencé este extraño circulo vicioso hasta que por fin se cumplió una de mis fantasías más profundas, aquella en la que la protagonista era una alumna de mi propia clase de instituto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llamaba Sara y era el bombón que todos sus compañeros deseaban. Una niña rubia con cara angelical, pero mirada profundamente inquietante y penetrante. Con ojos azules claritos como témpanos de hielo y unos labios gruesos y carnosos que todo el mundo desearía morder. Hablar de su cuerpo era hablar del pecado; unas redondeces perfectas que esculpían unos pechos voluminosos y firmes y un culo de infarto que deseaba acariciar y morder una y otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su compañera de pupitre y mejor amiga era otro bomboncito andante. Se llamaba Elena, morenita de pelo liso y ojos marrones de mirada seductora y criminal. Sus labios eran más finos pero igualmente deseables. El cuerpo también era de escándalo, sus pechos eran también muy generosos y solía lucirlos con camisetas de tirantes extremadamente ajustadas. Y que decir de su culo, igual de precioso que el de su amiga, y el cual también solía lucir con pantalones bien ajustados sin bolsillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dos eran extremadamente provocativas, les gustaba jugar con los demás chicos pues sabían que tenían a todos a sus pies. Sus compañeros comentaban entre corrillos que se habían tirado a medio pueblo entre las dos y que ellas mismas se lo montaban a veces en el patio a escondidas. En cualquier caso, desde que los rumores sobre mi empezaron a crecer en el instituto, ellas también empezaron a intentar provocarme a mi. Los rumores decían que había tenido sexo con varias alumnas y otras profesoras, Carla en concreto. Hasta aquel momento era mentira (excepto lo de Carla, que ya contaré más adelante).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella mañana tocaba examen y las dos no asistieron a clase, sin embargo, sabía que habían ido al instituto. Horas más tarde me las encontré en el patio, cuando caminaba hacia mi coche en busca de unos apuntes que olvidé en la guantera. Estaban sentadas bajo un pino, buscando algo de sombra en aquella calurosa mañana de primavera. No pude evitar fijarme en sus conjuntos, escasos de tela y que invitaban a fantasear con sus deliciosos cuerpos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No habéis ido al examen. – Comenté con tono serio.&lt;br /&gt;- Es que no habíamos estudiado nada, así que para eso mejor ni hacerlo. – Dijo Sara.&lt;br /&gt;- Pero si estaba tirado, con que hubierais hecho algo de memoria de las clases, seguro que lo habríais aprobado.&lt;br /&gt;- Sí ya… si ya sabes que vamos fatal.&lt;br /&gt;- Eso es porque os da la gana, no os esforzáis ni un poco.&lt;br /&gt;- Es que el inglés no se nos da bien. Nos gusta más el francés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dos comenzaron a reírse y yo no pude evitar una carcajada interior, pero disimulé tornando mi cara aún más severa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A ver, en serio chicas, así no os puedo aprobar. Tenéis que poner algo de interés por vuestra parte.&lt;br /&gt;- Nosotras queremos aprobar Yoel, pero nos tienes que motivar más. – Respondió Elena.&lt;br /&gt;- ¿Y cómo queréis que os motive?&lt;br /&gt;- Pues no se, pero dicen que motivas muy bien a otras alumnas – Dijo Sara en tono desafiante.&lt;br /&gt;- No se quién os habrá dicho eso, pero yo no he “motivado” de forma especial a ninguna alumna.&lt;br /&gt;- Seguro… bueno, sólo te digo que nosotras estamos muy abiertas a que nos motives…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento mi parte morbosa quiso ver hasta donde eran capaces de llegar, y en lugar de cabrearme o cambiar de tema, decidí seguir el juego a la rubita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿En serio? Vale, pues si queréis que os motive, venid a mi aula cuando terminen las clases, estaré enfrente de la vuestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin más me di media vuelta y continué hacia el coche. No pude ver que cara pusieron ni imaginaba cual sería su reacción, pero pude oír claramente como Sara decía algo como “estoy deseando ver que haces conmigo”. Sólo sabía que si se presentaban en el aula tendría dos opciones a elegir; la racional, que sería darles una buena charla, o la alocada, que sería continuar su juego e intentar tirármelas. Sin duda, la segunda era la que más me llamaba la atención… y casi terminé haciéndome una paja en el coche en cuanto imagine el culito desnudo de Sara frente a mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasadas unas horas, el esperado momento llegó. Los alumnos fueron abandonando el aula y yo aún esperaba en el escritorio guardando cosas en carpetas. Pasaron dos interminables minutos desde que el último chaval salió por la puerta cuando empecé a pensar en irme. Pero antes de que pudiera levantarme, aparecieron. Sonreí al verlas bajo el umbral de la puerta y las invité a pasar. Sara se acercó la primera mientras Elena echaba el pestillo de la puerta. Fuera, por el pasillo, el jaleo continuaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno ya estamos aquí profe, enséñanos como motivas a tus alumnas. – Dijo Sara.&lt;br /&gt;- Sara, ya te dije que…&lt;br /&gt;- Da igual, estrénate con nosotras… - Interrumpió Elena acercándose.&lt;br /&gt;- Queremos demostrarte que en el fondo estamos muy interesadas y que somos muy buenas alumnas. – Continuó Sara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elena apoyó sus manos en la mesa del escritorio y se inclinó ligeramente para dejar a relucir su gran escote. Mientras tanto, Sara se colocó de pie a mi lado y apoyó su mano en mi hombro. Sin duda, todos los rumores que había oído sobre ellas se quedaban cortos. En ese momento me quedó claro que en apenas unos minutos iba a tener los conejos húmedos de esas zorras desnudos ante mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, la verdad es que quiero motivaros… me muero por motivaros, si sois tan buenas alumnas…&lt;br /&gt;- Muy buenas profe, y en cuanto tengas tu polla en mi boca lo comprobarás. – Dijo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elena, que al instante de decirlo me desabrochó el botón y la cremallera del pantalón y apretó mi paquete con suavidad entre sus dedos. En ese momento miré a Sara concentrándome en sus carnosos labios. Ella enseguida me entendió y se inclinó hacia mi dándome un profundo y largo beso en el que nuestras lenguas se mezclaban y jugaban ansiosas de placer. El calor de sus muerdos y su saliva y la presión en la mano de Elena hicieron que mi polla saltara como un resorte y se escapará del boxer. Empecé a sobar a Sara como un loco, poniendo especial atención en sus preciosas y voluminosas tetas que tanto deseaba mamar. Sin perder ni un segundo las saqué hábilmente de su camiseta de tirantes y comencé a amasarlas con ternura, pero con determinación y desesperación de placer. La incliné hacia mi y lleve uno de sus pezones a mi boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elena mientras tanto engullía suavemente mi polla, al principio no podía tragársela entera, pero poco a poco fue hundiéndose más y más con la presión justa de una tía que había mamado muchas pollas antes de esa. Mientras tanto, el dulce pezón de Sara seguía atrapado entre mis labios. Mi cara se ocultaba tras sus preciosos pechos los cuales no sólo lamía, sino también sobaba y acariciaba sin querer parar nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Déjame comerte el coño! – Le susurré a Sara mirándola a los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella sólo sonrió y comenzó a desabrocharse los pantalones ajustaditos. Mientras se los bajaba, junto a su tanguita rosa, yo giraba en mi silla e inclinaba el respaldo para dejar mi cabeza reposada en la mesa del escritorio. Sara no tardó en calcular la posición que iba a adoptar y enseguida se subió a la mesa, arrodillándose con mi cara entre sus piernas. Y poco a poco comenzó a abrirse un poco más e inclinar su cadera dejando sólo a unos centímetros de mi boca su precioso coñito depilado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi lengua se plantó en mitad de su rajita y comencé a moverla despacio, abriendo sus labios y degustando sus flujos. Al ritmo de mis lengüetazos, ella contoneaba sus caderas haciendo que no dejara ni un rincón de su coñito por explorar. Apreté sus pliegues entre mis labios y con los dedos lo abrí un poco más para descubrir su enrojecido y excitado clítoris. Apoyé suavemente la puntita de mi lengua sobre él y después empecé a hacer círculos. Para entonces mis dedos habían ido a parar al interior de su coño. Entraban y salían al compás de sus movimientos de cadera mientras su clítoris seguía presa de mi lengua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ahí abajo las cosas seguían igual, Elena mamaba con dedicación y dulzura, alternando de vez en cuando con la mano, la cual también parecía tener bien entrenada. Después cesó su trabajo y se bajó el tanguita por debajo de su minifalda. En ese momento aparté las manos del coñito de Sara y sujete los bordes de la mesa viendo que Elena se disponía a cabalgarme sobre el sillón. Al ser de ruedas no quería que se desplazara ni un milimetro mientras estaba en esa gloriosa situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sara cogió mi pene con la mano y lo dirigió al interior de su falda. Se sentó suavemente sobre él y lo metió hasta el fondo. Los dos suspiramos y aquello fue a más en cuanto empezó a subir y bajar rítmicamente, despacio y con dulzura, como ya hizo con su boca. Sara inclinó por completo su cuerpo quedando con el culo en pompa frente a Elena, que no dudo en unirse a la comilona que yo estaba disfrutando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestras lenguas recorrían su coño y su culito a partes iguales y los gemidos de los tres comenzaban a llegar al mismo nivel que el bullicio de fuera. Elena de vez en cuando la azotaba y mordía uno de sus glúteos. Mi boca y mi lengua, sin embargo, no se separaban ni un momento de sus jugosas y húmedas intimidades. También entre lametón y lametón, Elena y yo uníamos por accidente nuestras lenguas y las dejábamos jugar libremente unos instantes para luego volver con los deliciosos agujeros de Sara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante un rato, la estampa no cambió, hasta que Sara tomó las riendas, irguiéndose sobre la mesa y sentándose. Hicimos caso a su oferta de cambio, ahora iba a ser yo el que la penetrara. Su mirada de viciosa junto a su rostro de ángel rubio hacían que deseara penetrarla sin descanso alguno, llenándola de leche como un animal. Sin duda ella tenía un morbo especial que hacía despertar los instintos más brutos en mí. Me puse de pie sobre la mesa mirándola a los ojos. Quería que probara mi polla antes de clavársela bien hondo en su interior. Así que sin dudarlo me acerqué a ella y mientras lo hacía ella continuaba mirándome y abriendo su boca esperando a recibir su biberón particular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin ni siquiera inmutarse, fui hundiendo mi polla lentamente dentro de su boca. Notaba su cálida lengua rozando todo el tronco mientras la incrustaba. La saqué entera de nuevo para volver a contemplar su carita sin ella, y volví a meterla casi entera. Literalmente, me estaba follando su boca. Cada vez que la sacaba, caían algunas gotas de saliva y se resbalaban por su barbilla. Con mi capullo las recogía y la volvía a meter despacio, queriendo notar esa preciosa boca recorriéndome a fondo. Yo agarraba su cabeza con mis manos mientras Elena exploraba la piel de su vientre y de sus pechos con su boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus preciosos ojos azules no dejaban de mirarme ni un segundo mientras le ocupaba sus labios con mi polla. Sacaba su lengua un poco cada vez que mi pene salía y cada vez más hilillos de saliva unían ambas partes. Aquella boca estaba matándome de placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La saqué del todo y me bajé de la mesa. Elena seguía recorriendo con su boca a Sara que miraba atenta mis movimientos para adivinar lo que iba a pasar. Me coloqué tras ella e incliné su espalda. Cogí sus caderas y tire de ellas hacia mi para indicarle que se bajara también de la mesa, pero que se quedara dándome la espalda. Obedeció sin rechistar y se puso de pie, inclinando y reposando su cuerpo sobre la mesa, dejándome via libre entre sus nalgas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elena su tumbo delante suya con su coño dando a su boca. Yo mientras tanto, comencé a penetrarla por su mojadísimo coño. En un momento hice un amago poniendo mi capullo en su agujerito del culo, pero ella apretó sus glúteos en señal de que me reprimiera. Tal vez por esta vez se iba a salvar, pero estaba seguro que se tarde o temprano iba a reventarle el culo son o sin su consemiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fui buen profesor y continué perforando su coño, aunque con la rabia de no dejarme probar su culo, mis embestidas eran muy fuertes y procuraba no tener la menor delicadeza. Agarré fuerte sus hombros y de vez en cuando le daba algún buen azote hasta dejar su culito enrojecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Me corro zorras! Le susurré a Sara que seguía entretenida comiendole el coño a su amiga entre gemido y gemido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elena fue la primera en levantarse y se agachó junto a mi. Saqué mi polla y dirigí mi primer chorro a su boca abierta de par en par. Los demás fueron a parar al culo de Sara que también sirvió para exprimirme. Coloqué mi polla entre la raja de su culo y apreté sus muslos contra ella, fortando arriba y abajo hasta que salió la última gota de leche. Lo demás lo dejé en boca de Elena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, mis dos alumnas preferidas se comportaron ejemplarmente y, contrariamente a lo que pensaba, supieron mantener el secreto. Un secreto que de vez en cuando se ponía en peligro cuando aprovechaba algún descanso para tirarme a alguna en los baños.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4758312243161989471-699875078113857177?l=diariodeyoel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/feeds/699875078113857177/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4758312243161989471&amp;postID=699875078113857177' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/699875078113857177'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/699875078113857177'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/2008/01/motivando-sara-y-elena-1.html' title='Motivando a Sara y Elena (1)'/><author><name>Yoel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06776909909995485776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://bp2.blogger.com/_Os72rGbtI7Y/R4r4gIFKH3I/AAAAAAAAABE/AmKR73KlISM/S220/abdomen.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4758312243161989471.post-2843445010744281341</id><published>2008-01-13T21:57:00.000-08:00</published><updated>2008-01-13T21:59:55.073-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='infidelidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lugar público'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='trio HMH'/><title type='text'>Encuentro desde Netlog (2)</title><content type='html'>Con su coño chorreando literalmente y mi polla aún bien mojada con sus flujos, casi se metía por inercia propia a pesar de que sólo quería frotar. Así que hice caso a lo que nos pedía el cuerpo y se la metí profundamente de un solo golpe. Con un ligero suspiro comenzó de nuevo el vaivén en aquel estrecho lugar. Me encantaba oír los golpes de nuestros cuerpos cuando mi cadera chocaba contra sus glúteos. Me encontraba absorto en esa visión de su cuerpo de espaldas frente a mi, con su largo pelo rizado cayendo por su espalda y ondulando al tiempo de mis sacudidas. Me encantaba oírla gemir y ver las primeras gotas de sudor por su espalda, algo que desde que la conocí en la red siempre había deseado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde fuera estaba claro lo que estaba sucediendo, se oían muchas risas e incluso peticiones para entrar en la fiesta. Pero no pasaban de meras anécdotas… hasta que alguien llamo a la puerta varias veces. Nosotros no podíamos parar a pesar de la situación. Logré decir un “está ocupado” con la intención de que se marchara, pero el misterioso desconocido seguía insistiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, de forma totalmente inesperada, Laura levantó el pestillo y abrió la puerta ligeramente, mostrando al insistente e inoportuno visitante el motivo por el que estábamos ocupados. El tío, no lejos de irse, se adentró en el pequeño espacio y cerró la puerta. No pude evitar reírme ante aquella situación y poco a poco fui siendo consciente de porque Laura le abrió la puerta. Parecía que esa noche no se iba a conformar sólo con una polla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Quieres follarme tú también? – Preguntó sin cortarse lo más mínimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico, que ya venía decidido a ello, le sonrió y se bajó los pantalones. Laura se separó de la pared y tratamos de colocarnos como pudimos. No perdió tiempo siquiera en besar al chico, en cuanto su polla erecta salió de sus bóxer, ella lanzó su boca inmediatamente hacia ella. Viendo el panorama, creí oportuno dejar descansar su coño hasta que nuestro nuevo amigo lo ocupara y dirigí mi mirada a su culo. Cogí una de sus piernas para indicarle que la apoyara sobre la tapa de la taza y así poder abrir un poco más sus nalgas. Lo hizo obedientemente y en cuanto puse mi pulgar mojado sobre su ano y empecé a presionar, ella se abrió ligeramente más, indicándome que tenía vía libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto el pene del desconocido se hundía literalmente en la hambrienta boca de Laura. Mamaba con ansias, de vez en cuando dejaba su miembro al descubierto para jugar con su lengua en su capullo. Después recorría su tronco con los labios hasta llegar a los huevos, los cuales lamía y engullía con suavidad mientras una de sus manos seguía trabajando el pene empapado con su saliva. Después su boca volvía a engullirle hasta el fondo y la dejaba ahí dentro unos segundos, sacándola lentamente mientras el tío se retorcía de placer. Laura de vez en cuando parecía atragantarse cuando nariz chocaba con el pubis del desconocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el otro lado, mis dedos seguían jugando con su culo, metiéndose y haciendo círculos para abrirlo aún más. Después pasé a seguir preparándolo con mi boca. Mi lengua pasaba por toda la rajita parándose en su ano. Mis manos agarraban bien sus caderas y la empujaban hacia mi para que mi lengua no se separara ni un milímetro de su agujerito. Me encantaba la idea de estar en ese sucio baño comiéndome su precioso culo. Empecé a separar sus glúteos aún más para que mi lengua llegase lo más que podía y no dejar ni un rincón de su culito sin lamer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después me incorporé y puse mi capullo en su entrada. Empujé lentamente viendo desde arriba como mi polla desaparecía entre sus muslos muy despacio. La volvía a sacar con suavidad y otra vez la incrustaba, cada vez más adentro. Sus gemidos eran tapados por la polla del desconocido, la cual manaba saliva sin parar, enormes goterones iban cayendo al suelo y otros resbalaban de la barbilla de Laura. Cualquier otro se habría corrido ya, pero el chico aguantaba con soltura todo el placer que le estaban dando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguimos así durante unos minutos, ella encorvada con la polla de nuestro nuevo amigo en su boca y la mía penetrando en su culo cada vez más rápido. Creía morirme con tanto placer. Le hice señas al tío para cambiar de posición, ya era hora de que Laura probara mi leche. Viendo que nosotros dos lo teníamos más complicado para desplazaros, fue Laura la que hizo un giro de 180º, quedando por fin su cara a mi disposición. Laura sonreía sin parar, parecía estar viviendo una extraña y sucia fantasía erótica. Sin dudar ni un segundo agarró mi polla y empezó a mamarla con tanta dedicación como la del otro chico. Mientras lo hacía me miraba y acariciaba mi abdomen y mis caderas. Sus manos se paseaban libremente y llegaban también a mis glúteos donde apretaba con fuerza empujando su polla hacia lo más profundo de su boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desconocido prefirió seguir la faena con su coño. Y así, con las piernas esta vez cerradas, entró de lleno sin ninguna dificultad y empezó a penetrarla rápidamente como un poseso. El cuerpo de Laura se movía violentamente rebotando entre nuestros penes. Gemía cada vez más y cerraba los ojos. Cada vez su cuerpo estaba más empapado de sudor. Pequeñas gotas salpicaban su cara, sus brazos, su espalda… Y yo no pensaba más que en lamérselo gota a gota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mitad de esos deseos empecé a correrme a lo bestia dentro de su boca. La tenía metida hasta la garganta y ahí la dejó clavada mientras manaba semen sin parar. La sacó en un momento que pareció atragantarse. En ese instante nuestro amigo la sacó repentinamente de su coño y se dirigió como pudo hasta su cara. Entre toses ella mantenía su boca abierta mientras recibía nuestros chorros. Agarró nuestros penes con fuerza y los juntó del todo, con los capullos muy cerca de sus labios. Era maravilloso ver como los dos la llenábamos de leche y ella parecía querer más. Parecía que los dos no hubiéramos vaciado nuestros depósitos en mucho tiempo ya que no parábamos de corrernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus pechos recibieron varios goterones que resbalaron por su barbilla, y su preciosa camisetita de tirantes también quedó bastante manchada. Después siguió mamándonos durante un rato, alternando entre las dos y recogiendo hasta las últimas gotas que quedaban. Después el chico se subió de nuevo el pantalón y se fue rápidamente, sin siquiera decir alguna palabra. Yo me quedé un rato mirándola mientras nos reíamos y terminamos con un largo beso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos vestimos tan rápido como pudimos y salimos del baño que ahora tenía un pesado ambiente cargado de olor a sexo y sudor. Íbamos cogidos de la mano hasta que por fin entramos de nuevo en la sala del pub. Desde ahí pudimos ver a nuestros amigos en la barra, en el mismo sitio donde estábamos antes. Parecía que el tiempo no había pasado, sin embargo, cuando uno de mis amigos me vio, me lanzó una mirada asesina y luego ladeó la cara hacia el novio de Laura, como queriendo hacerme entender que estaba mosqueado o que se notaba que había pasado algo entre nosotros. Sin embargo según nos aproximábamos, notamos que su novio no estaba en perfectas condiciones como para presuponer nada. Se reía como un loco y parecía pasárselo de muerte. Fue un milagro, porque con las prisas no nos percatamos de que Laura había olvidado su sujetador roto en el baño y su camiseta aún conservaba unas cuantas manchas blancas sospechosas. Antes de pedirnos la siguiente copa, Laura se acercó a mi oído y me dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si quieres, puedo intentar pasar la noche en tu casa, ¿te apetece?&lt;br /&gt;- Joder, me encantaría, no se si puedo esperar, ya me muero por follarte otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos nos reímos, le toqué el culo disimuladamente y continuamos la fiesta como si nada hubiera pasado, al menos, de momento…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4758312243161989471-2843445010744281341?l=diariodeyoel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/feeds/2843445010744281341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4758312243161989471&amp;postID=2843445010744281341' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/2843445010744281341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/2843445010744281341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/2008/01/encuentro-desde-netlog-2.html' title='Encuentro desde Netlog (2)'/><author><name>Yoel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06776909909995485776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://bp2.blogger.com/_Os72rGbtI7Y/R4r4gIFKH3I/AAAAAAAAABE/AmKR73KlISM/S220/abdomen.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4758312243161989471.post-7852092570159949892</id><published>2007-12-31T21:37:00.000-08:00</published><updated>2008-01-13T22:01:39.308-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='infidelidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hetero'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lugar público'/><title type='text'>Encuentro desde Netlog (1)</title><content type='html'>Durante las semanas siguientes me sumergí de lleno en la extraña relación entre Marta y sus amigos. Las fiestas como la de la casa de Alba fueron casi la rutina del fin de semana, mientras que entre semana la fiesta era solo entre Marta y yo. A pesar de que decidí dejar de darle clases particulares, nuestros encuentros se seguían sucediendo… bien en mi casa, en el coche, en un parque…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus amigas eran de lo más extraño. Alba y Paula apenas salían viernes y sábado y cuando lo hacían volvían pronto a casa llamándonos a Marta y a mí para ir a visitarlas. Eso significaba inevitablemente celebrar una orgía en compañía del inseparable David. Por alguna extraña razón, Marta no sentía ningún tipo de celos cuando penetraba a sus amigas, sin embargo la vida fuera de ese círculo era bien distinta. Las miraditas a otras tías o cierto tipo de comentarios no eran de su agrado. Tampoco veía con buenos ojos la posibilidad de quedar yo a solas con Alba o Paula… Sin embargo, los fines de semana en casa de la niña pija todo cambiaba y no había cohibiciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación se fue tensando poco a poco. Las visitas de Marta al instituto a la salida de mis clases hacían que mis nervios despuntaran. Cada vez me sentía más agobiado con esa relación que me estaba consumiendo y obsesionando. Por otro parte, no íbamos a ningún lado… Pese a que no comentábamos nada al respecto, los dos sabíamos que habíamos pasado de tener una morbosa relación meramente sexual a tener una relación indefinible pero de algún modo estable y clandestina, cosa que no me gustaba precisamente con ella. Por eso, después de dos meses de idas y venidas decidí poner punto y final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y qué mejor para distraerme y olvidarla que utilizar las famosas redes sociales en internet. Nunca fui uno de esos aficionados a los chats aunque los había usado varias veces. Entre los chavales de mi clase parecía estar de moda una de esas redes llamada Netlog así que no dude en hacerme un perfil y comenzar a indagar en ella. En apenas unos días ya había “conocido” a mucha gente interesante aunque en especial hice buenas migas con una cuyo nick no puedo revelar. La llamaré Laura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasábamos buenos ratos hablando y comentando fotos, francamente ella me pareció muy atractiva de primeras. Tenía el pelo negro, rizado y largo a juego con unos enromes ojos color marrón oscuro. Su rostro era simplemente precioso, todas sus facciones eran muy suaves y todo ello aderezado con un cuerpo que si bien no era de típica tía buena, era francamente morboso y excitante. Su estética era algo así como una mezcla entre hippie y rockanrolera. Sea como fuere, no podía evitar tener alguna fantasía con ella y una noche de aburrimiento se lo confesé después de un largo tonteo. Lejos de lo que esperaba, ella también me relató como podría ser un hipotético encuentro. Fue una noche muy divertida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, no dejaban de ser ensoñaciones. La realidad era bien distinta; ella tenía novio desde hace mucho y vivía relativamente lejos, en Cáceres. Quizá fuera eso lo que hacía que la deseará más de lo normal. Era una especie de utopía, un oscuro objeto de deseo inalcanzable que alimentaba mi curiosidad y hacía que Marta ocupase cada vez menos espacio en mis pensamientos. Todo eso se disolvió en cuanto recibí la feliz noticia de que iba a ir a Madrid a un concierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de que yo no iba a ir al concierto, ya habíamos hablado de quedar después para tomar algo por la noche madrileña. Creo que en ese momento éramos conscientes de que quizá las ensoñaciones sólo iban a quedarse en eso, también entre otras cosas porque por desgracia también iba a venir su novio con ella. Tampoco es que tuviera planeado que el objetivo principal fuera acostarme con ella, pero es verdad que no iba a poner impedimentos en que ocurriera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedamos en la boca de metro de Bilbao. Con poco más de 20 minutos de retrasó finalmente apareció y nos abrazamos efusivamente gritando nuestros nicks de Netlog como si tuviéramos 15 años y la vida se nos fuera en ello. Tras ella estaba su novio y una amiga, de los cuales no recuerdo los nombres. Tras las presentaciones pertinentes fuimos a uno de mis garitos preferidos acompañados de otros dos colegas míos que por suerte congeniaron bien con el novio, dándonos suficiente libertad para hablar tranquilamente ligeramente alejados del resto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya dentro del local las copas comenzaron a volar y también la gente a apretarse debido a la continua entrada de gente. Laura y yo no parábamos de reír y charlar a una distancia cada vez menos prudencial. Notaba perfectamente su aliento y el susurro de su voz en mi oreja cuando nos decíamos algo al oído para entender mejor. Hubo varios descansos entre copas en las que se dejó paso a los chupitos en los que todos brindábamos y continuábamos hablando en corro durante unos minutos. Pero al final siempre ella y yo acabamos ligeramente apartados del grupo, comentando cosas de nuestras conversaciones anteriores y pegándonos aún más. El sudor de nuestros cuerpos hacía que las pieles desnudas de nuestros brazos quedaran ligeramente solapadas disfrutando aún más de nuestra cercanía física.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un momento dado le comenté que tenía que ir al baño y ella decidió acompañarme porque también tenía que ir. Bajamos las escaleras desapareciendo temporalmente del bullicio. Los baños eran mixtos, pero por suerte no había cola para entrar. Estaba todo ocupado excepto una de las letrinas. Le ofrecí pasar primero a ella, pero ella insistió en que entrara yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Venga no, entra tu que yo me puedo esperar. – Continué yo&lt;br /&gt;- Yo también, venga yo mejor te espero aquí.&lt;br /&gt;- Que no, en serio, pasa tú.&lt;br /&gt;- ¡Al final nos quitan el sitio!&lt;br /&gt;- Venga va, pasamos los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos empezamos a reir y gracias al alcohol, aquella extraña petición surtió efecto. Abrí la puerta y nos metimos los dos en el pequeño espacio. Estábamos apretados, pero teníamos suficiente espacio para no molestarnos. Ella seguía riéndose mirando hacia la puerta mientras yo meaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Venga no mires que ahora voy yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezó a bajarse los pantalones y el tanguita y se sentó en la taza cuando me aparté. Quedé delante suya, con la polla desnuda frente a su cara y antes de que pudiera subirme los pantalones la cogió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿La has sacudido bien? – Preguntó ella riéndose.&lt;br /&gt;- Bueno, yo creo que no, sacúdela tú un poquito más, si no te importa, ¿eh?&lt;br /&gt;- Claro que no.&lt;br /&gt;Y con una sonrisa en la cara comenzó a agitarla suavemente. Poco a poco mi polla empezó a ponerse dura con las caricias de su mano que ahora ya había pasado directamente a masturbarme. Yo mientras tanto no paraba de susurrarla que no parara de sacudirla. La levanté de la taza y comencé a comerle la boca mientras ella seguía meneando mi polla. Su ritmo era más rápido y su respiración más profunda. Las lenguas se entremezclaban perfectamente sincronizadas mientras mis manos sobaban todo su cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajé los tirantes de su camiseta al tiempo que mi boca se movía por su sudoroso cuello. Lo hacía con ansia, deseoso de descubrir sus pechos de considerable tamaño con los que había estado soñando toda la noche. Sin poner mucho cuidado, le quité el sujetador, rompiéndolo por detrás. Agarré sus pechos y llevé uno de sus pezones a mi boca. Ella seguía meneando mi polla que estaba como una barra de acero deseosa de entrar entre sus piernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No oíamos nada fuera del baño, a pesar del bullicio y el continuo entrar y salir de gente, nuestros gemidos y respiraciones fuertes lo tapaban todo. Seguía mamando sus pechos apasionadamente. La saliva se mezclaba con la piel ligeramente cubierta de sudor haciendo que a mis labios les costase apartarse de aquellos deliciosos pezones enormes. Una de mis manos dejó de sobar su pecho y fue directamente a su coño, bien recortadito y depilado como si supiera que esa noche un cuerpo desconocido lo fuera a explorar. Palpé su vulva notándola empapada y deseosa de ser penetrada así que no la hice esperar más y acerqué mi polla hasta ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura se movió ligeramente a un lado, apoyando su culo en la pared y abriendo una de sus piernas que reposó sobre la tapa del retrete. Asesté mi polla de una clavada limpia y profunda que empujó todo su cuerpo hacia atrás. La volví a sacar entera disfrutando de aquel momento y volví a metérsela con fuerza hasta el fondo. Con cada embestida su culo y espalda presionaban la pared haciendo un ruido considerable que, junto con el de sus gritos, no sembraban ninguna duda de lo que estaba pasando en esa letrina. Pude oir algunas risas e incluso algún grito de ánimo. Los dos nos reíamos mientras gemíamos, por fin nuestras ensoñaciones se estaban cumpliendo de la manera más insospechada; en un sucio lavabo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aumenté cada vez más el ritmo, nuestros cuerpos chocaban y tapábamos ligeramente los gritos uniendo nuestras bocas en intensos besos. Me encantaba lamer su lengua y recorrer cada parte de su boca. Agarré sus brazos y los puse en alto impidiéndola hacer cualquier movimiento con ellos. Ahora follábamos a un ritmo bestial, como si hubiéramos estado deseando hacerlo una larga temporada. Agarré y presioné bien sus muñecas mientras seguía embistiéndola con fuerza. Mordí su labio inferior y ella empezó a gemir de forma estridente. Su cuerpo se convulsionaba y su coño apretaba mi polla con fuerza. Saqué la polla y contemplé alucinado como un chorro de líquido salía despedido de su coño y empapaba mi capullo. Su corrida bajaba entre sus muslos, nunca había visto nada igual. Ella sonreía y seguía estremeciéndose. Solté sus brazos a pasé a agarrar su cintura mientras me arrodillaba para lamer el líquido que manaba de su coño. Lamí sus piernas pasando la lengua hasta la misma entrada de su coño, presionando y abriendo sus labios. No quería dejarme ni una gota de sus dulces fluidos. Quería devorarla entera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un breve descanso en el que no paré de degustar sus jugos, le di la vuelta y volví a ponerme de pie. Coloqué mi polla entre sus glúteos y comencé a frotar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(continuará)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4758312243161989471-7852092570159949892?l=diariodeyoel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/feeds/7852092570159949892/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4758312243161989471&amp;postID=7852092570159949892' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/7852092570159949892'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/7852092570159949892'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/2007/12/encuentro-desde-netlog.html' title='Encuentro desde Netlog (1)'/><author><name>Yoel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06776909909995485776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://bp2.blogger.com/_Os72rGbtI7Y/R4r4gIFKH3I/AAAAAAAAABE/AmKR73KlISM/S220/abdomen.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4758312243161989471.post-7489983634533894124</id><published>2007-12-15T06:49:00.000-08:00</published><updated>2007-12-21T01:46:35.315-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='profesores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fantasías'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lésbico'/><title type='text'>Los sueños de Carla: vapor y agua</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_Os72rGbtI7Y/R2uLa4FKHzI/AAAAAAAAAAg/bOlS2DqHe2U/s1600-h/01869_fotoschicas68_122_111lo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5146360293047803698" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_Os72rGbtI7Y/R2uLa4FKHzI/AAAAAAAAAAg/bOlS2DqHe2U/s320/01869_fotoschicas68_122_111lo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Carla era una de las profesoras más simpáticas y morbosas del instituto. Tenía 30 años y bajo su frágil e inocente apariencia se escondía una mujer políticamente incorrecta a la que le encantaba el lenguaje vulgar y las conversaciones de sexo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era profesora de lengua y literatura y a menudo bromeaba con eso diciendo que era una experta con dicho músculo. Lo que más nos llamaba la atención es que a menudo se “quejaba” de tener sueños eróticos y no dudaba en comentarnos nada más llegar que se había tenido que dar una ducha bien fría porque se había levantado empapada y con unas ganas tremendas de follar por culpa de algún sueño. De ahí que opine que es una tía morbosa, pero creo que no lo hace por ponernos cachondos. Por lo que la conozco diría que es su personalidad, es aplastantemente sincera y siempre dice lo que piensa, aunque a veces choque con las opiniones de los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella mañana Carla volvió a darse una ducha fría. Durante mi primera hora libre coincidí con ella en un pasillo y puesto que ella tampoco tenía clase fuimos a la cafetería a tomar algo. Durante un buen rato estuvimos hablando de política, tema que nos apasiona, y al final me decidí a llevar la conversación por el tema que más me interesaba; sus sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno esta mañana también te has pegado un duchazo frío, ¿no?&lt;br /&gt;- Pues sí, pero vamos, estoy acostumbrada ya.&lt;br /&gt;- Pero, ¿qué pasa? ¿Tienes sueños de ese tipo muy a menudo?&lt;br /&gt;- Bastante, de hecho hace poco empecé a ir a un psicólogo, porque la verdad es que hasta cierto punto me preocupa. Todos tenemos sueños porno, pero yo los tengo tantas noches que me da por pensar que me voy a volver loca o que me falla algo o no sé…&lt;br /&gt;- ¿Qué te dice el psicólogo?&lt;br /&gt;- Dice que lo más seguro es que me estoy reprimiendo de algo en la vida real y que todavía no lo se.&lt;br /&gt;- ¡Bua! A mí eso me suena a cuento chino.&lt;br /&gt;- Ya, yo también lo pensaba al principio. Estaba cagada por si en alguna de sus sesiones me soltaba que lo que me pasaba es que me lo tenía que tirar ahí mismo.&lt;br /&gt;- Hombre no sé, quizá algo de razón tiene, pero vamos, a mi es que nunca me han gustado demasiado los psicólogos.&lt;br /&gt;- A mi tampoco pero ya ves hijo.&lt;br /&gt;- Bueno… ¿y con quien sueles soñar? – Ella entonces me clavo la mirada como si mi pregunta fuera demasiado indiscreta. Traté de continuar suavizando un poco el tema. – Quiero decir… ¿sueñas con gente desconocida? ¿con amigos? ¿compañeros?&lt;br /&gt;- Jajaja, tranquilo, si es normal preguntarlo. En realidad sueño un poco con todo el mundo. Más a menudo con mis compañeros de trabajo. Y compañeras…&lt;br /&gt;- ¿El de esta noche con quién ha sido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella cambió la cara, miro hacia arriba y esbozó una sonrisa pícara. Parecía que le estaba gustando recordarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El de hoy ha sido con mi compañera de piso.&lt;br /&gt;- Ah… Bien, bien. No sabía que te gustaban las tías.&lt;br /&gt;- Bueno, nadie tiene por qué saberlo… pero aún así te digo que no, como norma general.&lt;br /&gt;- ¿Eso que quiere decir? ¿Eres bisexual?&lt;br /&gt;- Es que no se como explicarlo… A mi me encantan los tíos y francamente, no me veo saliendo con una tía. Pero a veces me topo con alguna tía que… sencillamente me la follaría. Nunca lo he hecho, ¿sabes? Creo que me tiene que gustar muchísimo como para llegar a hacerlo…&lt;br /&gt;- Sí, eso en mi pueblo se llama ser bisexual…&lt;br /&gt;- Bueno, en cierto modo, dicen que todos somos bisexuales.&lt;br /&gt;- Me gustaría discutir eso, pero me interesa más lo de tu sueño, ¿te gustó?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se empezó a reír, consciente quizá que me estaba alegrando el café con su confesión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me encantó, tanto que me he levantado con unas ganas terribles de ir a su cama y comerla el coño sin ni siquiera despertarla…&lt;br /&gt;- Guau, joder… ¡tu no te cortas!&lt;br /&gt;- Es que fue la ostia. Sólo de recordarlo me pongo mala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos nos quedamos un rato en un silencio algo tenso y expectante. Por fin arranqué a decir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno joder, venga cuéntame un poco, ¡no me dejes así!&lt;br /&gt;- Vale, pero procura no hacerte una paja, que está lleno de gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos empezamos a reír y por fin empezó a contarme su sueño:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mi sueño empezó como terminó; en la ducha. Me acababa de meter y había puesto a correr el agua caliente. Recuerdo que lo primero que hice fue observar detenidamente mi cuerpo, sobretodo los muslos, cerca de la entrepierna, buscando puntos negros, granitos y pelitos enquistados, ya sabes… ese tipo de cosas. Una vez revisado todo me acerqué al chorro y me relajé mientras el agua caliente bajaba y resbalaba por todo mi cuerpo. Me sentía fenomenal, pero de repente, un extraño ruido me sacó de la tranquilidad. Parecía que alguien se había metido en el baño. En aquel momento sólo estábamos en casa mi compañera de piso y yo, así que no me preocupé. Imaginé que tenía que coger algo del baño. Pero me quedé extrañada al ver su silueta inmóvil detrás de la mampara, dirigiendo su cara hacia mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de lo extraño de la situación, no me importaba, de hecho, en el fondo empecé a desear que se metiera conmigo. Al cabo de unos segundos pude ver como se quitaba la ropa. Me empecé a excitar mucho y creo que ella, de alguna manera, sabía como me sentía. A través de la gruesa mampara, pude distinguir vagamente su cuerpo desnudo, mezclándose con el vapor y el húmedo ambiente. Me moría de ganas por que abriera la puerta y entrara conmigo. Tanto que mis manos ya estaban masajeando mi clítoris y mi coño empezó a segregar más flujo de lo normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin abrió la puerta. Casi me corro cuando sus pezones rozaron los míos a medida que entraba en la ducha. Empezamos a besarnos y acariciarnos por todos lados. Mis manos navegaban por su espalda y cuando llegaban al culo lo apretaban y presionaban contra mí. Sus manos hacían lo mismo, su dedo índice pasaba suavemente por la rajita de mi culo haciéndome gemir de ansias por que su boca me devorara. Ella se inclinó y comenzó a lamer mis pechos. Jamás nadie me había lamido los pechos así, ni en sueño ni en realidad. Cuando sus labios rozaban mis pezones creía volverme loca, era como si la hubiera estado deseando toda mi vida. A la vez que me los chupaba su mano pasaba por mi vientre y bajaba hasta mi pubis. Tocaba y manoseaba mi coño como si conociera de antemano todas mis preferencias sexuales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces me cogió de los brazos y me obligó a que me sentara sobre un pequeño reposadero donde dejábamos nuestros botes de champú y jabón. Miré con intención de decirle que no podía sentarme debido a que estaba todo ocupado, pero entonces ella de un golpe lanzó todos los botes al suelo. Me senté y ella dirigió el chorro de agua caliente hacia mi coño. Se arrodilló y me abrió ligeramente de piernas para quedar su cabeza entre mis piernas. Ella me empezó a besar los muslos e iba subiendo lentamente, haciéndome que me retorciera de placer y respirara cada vez más fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin su boca rozó los labios de mi coño que estaban siendo empapados. Pasaba su lengua lentamente, bebiéndose el agua que resbalaba. Su lengua recorría toda mi vagina. Abrí mis labios con los dedos y su lengua entró en contacto profundo con mi clítoris. Ella lo lamía suavemente, con ternura, procurando no hacerme daño. Pero poco a poco aumentaba el ritmo. Metió su lengua en mi agujero y después la saco y la volvió a subir para atrapar entre sus labios mi preciado botoncito. Lo chupaba como si de una polla pequeñita se tratara. En esos momentos mis gemidos eran casi alaridos, gritaba como una puta a la que no la importaba si despertaba al vecindario con tanto placer. La cabeza se me fue y cuando me introdujo el tapón de uno de los botes de champú, reventé en un orgasmo brutal, apretando su cabeza entre mis piernas y agarrándola de los pelos. Quería sentir su cuerpo y su boca mientras me estremecía de placer. Mi cuerpo latía y ardía, no me corría así desde hacía mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me relajé, miré hacia abajo y vi como ella seguía besando mi cuerpo, acariciando mi vientre con una mano mientras la otra sostenía el bote de champú cuyo tapón me había penetrado. Lo sacó lentamente y lo metió en su boca; lo relamió hasta que ni un solo rastro de mi flujo quedaba en él…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carla paró y sonrió mirando hacia la nada. La campana sonó, pero los dos nos quedamos sin inmutar. Yo estaba totalmente empalmado ante tales declaraciones y en esos momentos sólo pensaba en lo bien que me lo habría pasado si hubiera aparecido en aquel baño. Por fin volví a la Tierra y le dije:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y así acabó todo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella recuperó la cordura tras unos instantes y me miró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No, hubo mucho más. Yo también le di lo suyo. Hicimos de todo. Pero ya te contaré otro día. No sé como voy a poder dar clase ahora. Sólo puedo pensar en llegar a casa y ducharme con ella.&lt;br /&gt;- Joder, no me extraña. Yo tampoco sé como voy a dar clase. También estoy deseando ir a tu casa y ducharme con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos nos reímos y terminamos por fin de volver a la realidad rutinaria. Nos levantamos y cogimos nuestros bártulos. Estaba a punto de despedirme cuando se me ocurrió soltarle:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Oye Carla, a ver cuando sueñas conmigo, ¿no?&lt;br /&gt;- ¿Contigo? Contigo ya he soñado varias veces. Ya te los contaré… en otro momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se fue por el pasillo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4758312243161989471-7489983634533894124?l=diariodeyoel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/feeds/7489983634533894124/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4758312243161989471&amp;postID=7489983634533894124' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/7489983634533894124'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/7489983634533894124'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/2007/12/los-sueos-de-carla-vapor-y-agua.html' title='Los sueños de Carla: vapor y agua'/><author><name>Yoel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06776909909995485776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://bp2.blogger.com/_Os72rGbtI7Y/R4r4gIFKH3I/AAAAAAAAABE/AmKR73KlISM/S220/abdomen.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_Os72rGbtI7Y/R2uLa4FKHzI/AAAAAAAAAAg/bOlS2DqHe2U/s72-c/01869_fotoschicas68_122_111lo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4758312243161989471.post-8617190663899984482</id><published>2007-12-15T06:47:00.000-08:00</published><updated>2007-12-15T06:50:57.992-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hetero'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alumnas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marta'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='trio MHM'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='trio HMH'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='orgia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lésbico'/><title type='text'>Fiesta en casa de Alba (2)</title><content type='html'>[... continuación]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Nos vamos a la habitación? Preguntó Marta a Paula.&lt;br /&gt;- Venga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paula salió del jacuzzi de la mano de Marta. David, mientras tanto, cogía una botella de tequila que habíamos subido y le pegó un buen trago. Después se levantó y fue hacia sus pantalones para rebuscar algo entre los bolsillos. Era papel. Se empezó a hacer un porro apoyado en la pared mientras nos veía follar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella situación me empezó a desconcertar un poco, pero en cuanto dirigía la mirada hacía el precioso culo que tenía justo debajo, se me olvidaba todo. David, mientras tanto, había terminado sus preparativos y ya estaba fumando mientras seguía observándonos detenidamente. Se incorporó y comenzó a acercarse mientras acariciaba su polla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Tu has visto a tías más zorras?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se me escapó una ligera sonrisa y los gemidos de Alba se transformaron en sonoras carcajadas. Y como no, David también empezó a reírse descontroladamente. Desde fuera la situación parecería de locos, aunque en cierto modo, así era. David pasó de acariciarse a masturbarse, su polla se había recuperado y ya se terciaba bien dura. El chico podía presumir de miembro, tenía unas proporciones muy generosas, tanto en el grosor como el la longitud. Acercó su polla a la boca de Alba, que al principio tuvo ciertas dificultades en metérsela, cosa que a Marta no le pasó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al ritmo de mis empujones ella iba tragando la enorme polla de David, que se retorcía del gusto mientras daba alguna calada. Pero a pesar de las dificultades, sorprendentemente su polla logro meterse por completo en la boca de Alba, tapando en gran parte el sonido de sus gemidos. Me excitaba aún más ver como la tía a la que me estaba follando estaba mamando la polla de un tío al que ni siquiera conocía. Bueno, a decir verdad, ni siquiera conocía a Alba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quise unir al placer de David así que dejé de penetrarla y me levanté. Salí del jacuzzi y me puse al lado del chico, ofreciendo también mi polla a aquella niña golosa que parecía disfrutar como loca con tanta carne para ella sóla. Cuando la tuvo cerca, la agarro con su mano y empezó a masturbarme. Después sacó la polla de David de su boca y se introdujo lentamente la mía. Tenía nuestros miembros agarrados con sus manos y mientras se la chupaba a uno, masturbaba al otro. Los dos estábamos disfrutando enormemente de aquella morbosa visión acompañada de la dulzura de su lengua y sus labios. Estaba un minuto con una y se metía a la boca la otra. Era una máquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi turno de masturbación, sentí que me iba a correr y así se lo hice saber. Ella dirigió mi puntita hacía su boca ocupada y empapé sus labios mientras ella seguía chupando. Después sacó la de David y se metió la mía que aún palpitaba y goteaba ligeramente, momento en el cual el otro chico también se vino, yendo una vez más a parar a sus labios y su otra mejilla. Juntó nuestros capullos y empezó a lamerlos a la vez, exprimiéndolos con la mano como si fueran tubos dentífricos. Después, sin venir a cuento, ella empezó a reírse. Se levantó y fue corriendo al espejo a mirarse. Entonces empezó a reírse más. Parecía que el hecho de verse a sí misma con semen goteando por su barbilla y sus mejillas le hacía gracia. Y terminó diciendo:&lt;br /&gt;- Vamos a la habitación de mis padres, que están estas dos ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bebí un poco de tequila y me senté junto a David ofreciéndole otro trago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Joder, es la primera vez que hago un trío. – Le dije.&lt;br /&gt;- Pues con estas tías esto es normal colega.&lt;br /&gt;- Pero Paula es tu novia, ¿no? ¿Qué dice ella?&lt;br /&gt;- A los dos nos va este rollo, así que no hay problema. Si lo dices porque quieres follártela, no te cortes. Venga, vamos a fumarnos esto y vamos allí, que estas zorras quieren más caña tío, te juro que son insaciables.&lt;br /&gt;- Sí a Marta la conozco un poco.&lt;br /&gt;- Pues venga vamos, que tengo ganas de romperle el culo ya. ¡Es una puta fiera!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminamos el porro y le dimos un par de tragos más. Por el pasillo ya se oían varios gemidos sin poder distinguir de quien. Al entrar en la habitación vimos a las tres sobre la cama; Marta y Paula haciendo un delicioso 69 y Alba de rodillas a un lado, pasando su lengua sobre el culo de la segunda. Ante aquel espectáculo enseguida volvió a hervir nuestra sangre poniendo nuestros penes de nuevo firmes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acerqué al culo de Paula, la que yacía encima, estando así de frente a mi preciada alumna que chupaba con delicadeza el coño de su mejor amiga. Paula hacía lo propio en el otro lado, por donde se acercó David. Quise unirme al disfrute de Alba, que parecía volverse loca saboreando el sudoroso culito de Paula. Así, la chica pasó a tener 3 lenguas distintas recorriendo sus gluteos, su coñito y su ano. De vez en cuando nuestras lenguas chocaban y seguían jugueteando entre ellas un rato. Pero en seguida volvíamos a la faena con Paula. La boca de Marta se centraba en su clítoris, mientras la mía y la de Alba hacían lo propio en su ano, el cual empeñábamos en abrir con nuestras manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el otro lado, David ya había incrustado su polla en el coño de Marta después de haber sido lubricado con la boca de su novia. El chico estaba fuera de la cama, de pie y ligeramente inclinado para llegar a las caderas de mi alumna, que yacían en el borde. De vez en cuando David sacaba su polla y se la ofrecía de nuevo a su novia, que se deshacía en alaridos al ser lamida con tanta dedicación por el otro lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después me tocó el turno a mi, tenía 4 agujeros a mi disposición y no sabía por cual decantarme. Ahí tenía delante mía la preciosa boca de Alba, la cual ya había probado mi leche pocos minutos antes. Más abajo tenía el culo de Paula, que pedía a gritos ser penetrado. Un poquito más abajo su caliente y húmedo coño, bien dispuesto gracias al trabajo de la lengua de Marta. Y finalmente abajo del todo tenía precisamente la boca de ésta. Esa boca que tanto me hacía disfrutar y que no paraba de martirizarme en mis fantasías de clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empecé por lo más obvio; hundí mi polla en el coño de la novia de David. Se la metí entera sin resistencia. En ese momento Marta aprovechó para chupar mis huevos con alguna dificultad debido a mis vaivenes. En un momento la saqué y di de comer a las bocas hambrientas que tenía encima y debajo. Un par de chupadas de Marta y otro par de Alba y volví a meterla en el coño de Paula. Estuve así durante un buen rato, alternando y acelerando el ritmo, hasta que por fin llegó el turno de su culo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alba y Marta me ayudaron a abrirlo. Mientras lo hacíamos, la primera mantenía mojada mi polla con su boca, tragándosela entera como ya hizo anteriormente con la de David. Cuando ya parecía estar preparado, posé mi capullo sobre su ano y empecé a empujar. Marta volvió entonces a chupar con dedicación el coñito de Paula y Alba se dedico a pasar la lengua sobre mi polla mientras ésta desaparecía en el culo de su amiga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco, mi polla entraba mejor, transformando los primeros quejidos de Paula en sonoros gritos de placer, de vez en cuando silenciados con la polla de su novio, que seguía follándose a Marta. Fueron unos momentos celestiales, el mejor sexo que había tenido hasta entonces. En aquel momento los 5 estábamos sumidos en una bacanal de locura, nuestras mentes no respondían a nada lógico y simplemente nos dejábamos llevar por el placer más oscuro y prohibido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras un buen rato me empecé a correr cuando estaba sacando ya mi polla de su culo. Dirigí un chorro a Alba y otro a Marta mientras algunas gotas se esparcían sobre el trasero de Paula. Las dos me terminaron de exprimir y después lamieron los restos que quedaron esparcidos por ese precioso culo. Algunas gotas empezaron a manar también de su ano. David también terminó en una gran corrida que dirigió exclusivamente a la boca de su novia, la cual había quedado ya entonces empapada por delante y por detrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;David y yo nos tiramos en la cama mientras ellas terminaban de relamerse y relajarse. Seguimos bebiendo un rato después y seguimos haciendo sexo, pero el alcohol me impidió entonces recordar detalles. Sólo se que me lo pasé de infarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente despertamos los 5 desnudos en la cama. Durante unos instantes me quedé impactado por no recordar donde estaba. Pero poco a poco fui cayendo en la cuenta. Por increíble que parezca, antes de desayunar, los 5 tuvimos otra maravillosa ración de sexo en la que no faltó de nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4758312243161989471-8617190663899984482?l=diariodeyoel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/feeds/8617190663899984482/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4758312243161989471&amp;postID=8617190663899984482' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/8617190663899984482'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/8617190663899984482'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/2007/12/blog-post.html' title='Fiesta en casa de Alba (2)'/><author><name>Yoel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06776909909995485776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://bp2.blogger.com/_Os72rGbtI7Y/R4r4gIFKH3I/AAAAAAAAABE/AmKR73KlISM/S220/abdomen.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4758312243161989471.post-2519002698591403913</id><published>2007-12-15T06:45:00.000-08:00</published><updated>2007-12-21T01:49:53.364-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alumnas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marta'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='trio MHM'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='trio HMH'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='orgia'/><title type='text'>Fiesta en casa de Alba (1)</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_Os72rGbtI7Y/R2uMLYFKH1I/AAAAAAAAAAw/D2C1XCRoSC8/s1600-h/01443_fotoschicas64_122_967lo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5146361126271459154" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_Os72rGbtI7Y/R2uMLYFKH1I/AAAAAAAAAAw/D2C1XCRoSC8/s320/01443_fotoschicas64_122_967lo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Durante las dos semanas siguientes las cosas no fueron tan distintas. Nuestras clases se habían convertido en encuentros sexuales desenfrenados en los que no desaprovechábamos ni un momento. Tan sólo hubo un día en el que dimos clase, ya que los padres se encontraban en la habitación de al lado con un albañil para estudiar una reforma. Aún así me masturbó por debajo de la mesa mientras le escribía algunos apuntes. Le encantaba darme placer mientras trabajaba (o hacía que trabajaba).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquello empezó a ser el inicio de una extraña etapa sexual en mi vida. Desde entonces empecé a mirar a mis alumnas de otro modo. No puedo negar que alguna vez imaginaba en mi cama a algunas de ellas, pero ahora se había convertido en una obsesión. A veces mientras daba clase imaginaba a Marta debajo del escritorio y como después ella misma invitaba a algunas amigas a unirse a la fiesta. Empezaba a pasar más tiempo con mis alumnas en los descansos que con los profesores. Eso empezó a alarmar a algunos, sobretodo los más recatados que veían en mi una figura poco aconsejable para dar clase a chicas jóvenes. Al menos eso se rumoreaba en algunos círculos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El jueves terminé otra clase particular con Marta. Nos estábamos vistiendo y limpiando cuando ella me sugirió salir con ella al día siguiente por la noche. Le comenté que a lo mejor no podía ya que por dentro estaba deseando que aquello parase antes de que fuese a mayores y se enterara gente que no debiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Venga hombre, es para tomarnos unas copas y divertirnos un poco sin follar. No te estoy pidiendo que seas mi novio ni mucho menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya, me imagino, pero no se, mañana tenía otros planes, no te aseguro que pueda. Pero bueno, tengo tu móvil así que si finalmente puedo pues te doy un toque y me acerco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, eso es que no vas a venir, pero como quieras. Quería presentarte a unas amigas que son la caña. Nos lo podíamos pasar muy bien todos. A lo mejor también necesitan clases particulares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente me encontraba sólo en mi casa, algo habitual en los últimos viernes. Solía vaguear mucho durante la semana y eso acababa pasando factura. Estaba bebiendo una cerveza, corrigiendo unas redacciones de unos alumnos de la academia con la tele de fondo, cuando sonó el teléfono. Sólo fue un toque, del móvil de Marta, algo que no me sorprendió en absoluto. Dudé un instante entre llamarla o dejarlo pasar, pero me vino inevitablemente a la cabeza su precioso culo sudoroso contoneándose frente a mi cara deseoso de ser lamido y penetrado… y marqué su número.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Hola?&lt;br /&gt;- Hola Marta, creo que al final sí que salgo, ¿dónde estás?&lt;br /&gt;- Bueno tengo una buena y una mala noticia.&lt;br /&gt;- ¿Qué pasa?&lt;br /&gt;- Al final no he salido, esa es la mala.&lt;br /&gt;- ¿Y la buena?&lt;br /&gt;- Pues que estoy en casa de una amiga haciendo botellón y que te puedes venir.&lt;br /&gt;- No sé… ¿quiénes estáis?&lt;br /&gt;- Estamos dos amigas, el novio de una y yo.&lt;br /&gt;- Pfff, no se, es que no les conozco, me da un poco de palo la verdad.&lt;br /&gt;- Venga no digas gilipolleces, que nos vamos a echar unas buenas risas. ¡Además que por fin podremos echar un buen polvo sin escondernos!&lt;br /&gt;- Ummm, bueno venga, pero voy a estar sólo un rato, que mañana no me quiero levantar muy tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de tres cuartos de hora llegué al chalet que me habían dicho. Había una espesa neblina de canutos cuando abrieron la puerta. Fue David el que lo hizo, un tío de 24 años, bastante alto, algo desaliñado, con barba y cara de fumeta. Iba sin camiseta por lo que pude contemplar un inmenso tatuaje con letras chinas que le cubría gran parte del vientre. Llevaba un piercing en cada pezón y varios en las orejas. Me invitó a pasar y me pasó el canuto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el salón estaban Marta y sus dos amigas. Hacía mucho calor, debido en gran parte a que tenían encendida la chimenea, y el ambiente era pesado y húmedo, como si llevaran ahí dentro todo el día. Estaban viendo una película repartidos entre el suelo y los sofás, bebiendo cerveza, ron y tequila. El cenicero estaba hasta arriba de chustas de porro. Marta me presentó a sus amigas; Paula y Alba. Las tres iban bastante entonadas entre el alcohol y los petas, lo cual hacía que no pararan de reírse y comentar idioteces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paula tenía 19 años, era la mejor amiga de Marta y la novia de David. También algo pijilla en cuanto a su forma de vestir, pero afortunadamente con mejores gustos musicales que abarcaban desde el jazz hasta el rock’n’roll clásico. Tenía el pelo rizado y castaño claro, bastante largo. Su tez era más morena que la de Marta, pero no demasiado. Tenía también más curvas, incluyendo una preciosa barriguita que adornaba con un clásico piercing en su ombligo. Estaba tan buena como Alba, la anfitriona de la casa, otra morena de pelo liso, algo más corto que el de Marta. Tenía 18 años recién cumplidos, pero por su rostro y su estatura parecía la más mayor de las tres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco fui adaptándome a la situación. Estuvimos un rato hablando y haciendo comentarios sobre la peli, a todos nos gustaba el cine así que fue una conversación agradable, e incluso en algunos momentos bastante interesante. Llevaba ya un par de copas de ron con naranja cuando Alba sugirió subir al piso de arriba para seguir hablando en el jacuzzi. A todos nos encantó la idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La niña pija tenía un enorme baño en la segunda planta del chalet. El jacuzzi, al contrario de lo que pensaba, tenía grandes proporciones, suficientes para caber los cinco de sobra sin estar apretados. Al entrar Marta dijo que teníamos que meternos en bolas o sino no tendría gracia. Dada la cantidad de alcohol que fluía por nuestra sangre no nos importó demasiado la proposición así que todos nos fuimos deshaciendo de nuestras prendas. Me metí rápido en el agua para disimular la gran erección que tuve al ver a esas tres preciosas niñas desnudas. Alba tenía el coño completamente depilado y Paula perfectamente recortado. El de Marta ya lo conocía de sobra, pero consiguió igualmente que empezara a circular rápidamente sangre por mi pene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alba se sentó a mi lado izquierdo y Marta al derecho. Paula se sentó sobre su novio el cual la abrazó fuertemente. No podía seguir el hilo de ninguna conversación dada mi excitación. Notaba las suaves piernas de Alba junto a las mías y el calor del cuerpo de Marta. A pesar de la situación, logramos seguir conversando y bebiendo como si nada, aunque cada vez me sentía más cerca de las dos chicas que tenía al lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, sin venir a cuento, noté la mano de Alba acariciando suavemente mi pierna por debajo del agua. Empecé a pensar que quizá era un maquiavélico plan de Marta para comprobar hasta donde era capaz de llegar, pero acepté el reto y mi mano también respondió acariciando la suya. En ese momento Marta me miró y nos empezamos a besar. Alba cogió mi mano y la llevo a la cara interna de sus muslos. Respondí apretando ligeramente sus carnes y subiendo la mano hasta su coño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paula y su novio decidieron imitarnos y también empezaron a besarse y en apenas unos segundos ella se dio la vuelta y se sentó encima de su polla. Sus gemidos nos estaban poniendo a mil y Marta comenzó a masturbarme. Para entonces mis dedos estaban explorando abiertamente la rajita de Alba, que también suspiraba sonoramente. Le introduje un par de dedos y empecé a masajearla por dentro, lenta y profundamente. Marta había dejado de besarme y ahora reemplazaba su boca por sus pechos. Me posaba un pezón en los labios y después cambiaba por el otro. De vez en cuando inclinaba más su cuerpo y me cogía la cabeza ahogándome casi literalmente con cada pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los gemidos de Alba y de Paula eran atronadores, por fin la situación tensa del principio había dejado paso a la seguridad de que aquella iba a ser una noche de sexo libre, aunque aún tenía dudas sobre si podría follarme a la preciosa Paula, que no paraba de botar sobre la polla de su novio. Pero sí podía follarme a Alba y es lo que quería hacer en ese momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cogí de las caderas y le hice un amago para que se diera la vuelta y se pusiera de rodillas en el banco donde estábamos sentados. Ella obedeció y yo me levanté y me puse detrás suya. Le acaricié los glúteos suavemente, pasando mis dedos también por su depilado coñito. Marta se sentó a su lado y empezó a lamerla y besarla por la espalda y los brazos. Alba se deshacía en gemidos y me suplicó que la follara. Marta posó las manos en los glúteos de la anfitriona y abrió su culo incitándome a que le metiera mi polla. No quise hacerla esperar más y le restregué la punta de mi polla por toda su raja. Era un placer indescriptible rozar nuestros sexos sin sentir un solo pelo de por medio, tan sólo su piel caliente y palpitante. Mi polla entró de golpe como un cuchillo cortando mantequilla. Estaba tan mojada que pareció ser absorbida. Tenía ganas de follarme a esa zorrita por detrás y por fin lo estaba haciendo. Marta, mientras tanto, le frotaba el clítoris con sus dedos y la besaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paula y David decidieron imitarnos justo a nuestro lado. Entonces Marta salió del jacuzzi y se puso de pie frente a la cara de Paula, que seguía gritando exageradamente. Elevó su pierna apoyando el pie en el borde de la bañera y con su mano acercó aún más la cabeza de su amiga a su delicioso coño. Miré con envidia la lengua de Paula al posarse sobre los pliegues de Marta. Me encantaba devorar su chorreante coño en nuestras clases.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una coordinación perfecta, como si ya lo hubieran practicado más veces, David sacó la polla del coño de su novia e inmediatamente Marta se inclinó hacia ella. El chico empezó a gritar y a Marta sólo le hizo falta posar sus labios en su capullo para que terminara de explotar en una gran corrida. Ella le siguió ordeñando con su mano mientras su leche no paraba de gotear por su boca y su barbilla, cayendo en el culo y la espalda de Paula. Cuando le hubo exprimido la última gota con sus deliciosos y viciosos labios, le empezó a besar profundamente. Yo la estaba mirando y ella me devolvió la mirada con una sonrisa de zorra. La noche no acababa más que empezar...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4758312243161989471-2519002698591403913?l=diariodeyoel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/feeds/2519002698591403913/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4758312243161989471&amp;postID=2519002698591403913' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/2519002698591403913'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/2519002698591403913'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/2007/12/fiesta-en-casa-de-alba-1.html' title='Fiesta en casa de Alba (1)'/><author><name>Yoel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06776909909995485776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://bp2.blogger.com/_Os72rGbtI7Y/R4r4gIFKH3I/AAAAAAAAABE/AmKR73KlISM/S220/abdomen.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_Os72rGbtI7Y/R2uMLYFKH1I/AAAAAAAAAAw/D2C1XCRoSC8/s72-c/01443_fotoschicas64_122_967lo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4758312243161989471.post-8792507052027461156</id><published>2007-12-15T06:43:00.000-08:00</published><updated>2007-12-15T06:45:40.689-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hetero'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alumnas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marta'/><title type='text'>Las clases de Marta (2)</title><content type='html'>&lt;p&gt;[... continuación]&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mordí uno de sus glúteos mientras mis manos los amasaban. Era un culo increíble, no me cabía duda que si algo podría ser popular era por esas maravillosas posaderas. Su piel lisa y tersa se fundía con mis labios, que no querían dejar ni un solo rincón sin babear. Agarré sus “mofletes” y los separé para contemplar con más detenimiento su coño empapado y su agujerito negro. Me acerqué para embriagarme con su olor y empecé a pasar mi lengua lentamente, desde el clítoris hasta el culo. Así pude saborearla entera y mi polla empezó a responder otra vez a tantos estímulos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le seguí dando lentas y profundas lametadas, deleitándome con su sabor y sus gemidos.&lt;br /&gt;Al contrario de lo que imaginaba, su coño estaba más bien peludito, aunque con la línea del bikini bien definida. Me encantaba notar las cosquillas de sus ensortijados pelos sobre mi barbilla. Quería devorar completamente a mi alumna, no me importaba estar así durante horas. El sabor de su coño me estaba volviendo loco y despertaba un irrefrenable deseo de follármela sin descanso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi lengua se centró entonces en ese pequeño espacio que hay entre la entrada del coño y el culo. Mi labio superior estaba posado en un agujero y el inferior el otro. Apretaba con fuerza mientras saboreaba ese pequeño y recóndito lugar de su cuerpo. Después mi boca comenzó a bajar y se recreó con su clítoris, palpitante y duro como una piedra. Lo chupaba y apretaba entre mis labios al tiempo que introducía dos dedos en su coño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Repentinamente ella alcanzó con un brazo la minicadena y le dio al “play”. Al sonar la música ella por fin pudo empezar a soltar verdaderos gemidos. Se retorcía y contoneaba sus caderas mientras yo aceleraba mi ritmo con los dedos. El ruido de chapoteo de su coño fue desplazado por una pequeña sucesión de gritos que me hicieron pensar que tal vez sus padres se mosquearían. El interior de su coño comenzó a palpitar y dejé de chupar, con el corazón en un puño temiendo que se avecinara lo peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de unos segundos de incertidumbre y de espera, ella volvió su cara hacia mi y me dijo que la follara. Así que con algo de miedo aún, me puse de pie y coloqué mi miembro en la entrada de su coño. Restregué la punta un par de veces y empujé definitivamente clavándole toda mi polla hasta el fondo. Esta vez dejé la minuciosidad y cuidado de la anterior ración de sexo oral y empecé a darle caña. Mis embestidas eran rápidas, acompañadas de algunos azotes y amasamiento de pechos. De vez en cuando daba alguna estocada más profunda lo que le provocaba algún gemido más alto que otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un buen rato de cabalgarla, se dio la vuelta quedando boca arriba. Aproveché para lamer de nuevo esos pechos que tanto me gustaban y con los que no pude recrearme tanto antes. Pero mi boca se perdió más allá de los pechos, estaba eufórico y loco por su cuerpo, quería comérmela entera. Ella hizo amagos de que siguiera penetrándola así que obedecí fielmente y seguí introduciéndole mi polla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras follábamos nos besábamos o a veces le ponía un dedo en la boca para que chupara. Aún tenía gotas de semen salpicadas por su barbilla, sus mejillas e incluso alguna en su pelo. Pero poco a poco se iban mezclando con el sudor que emanaba de nuestros cuerpos y que estaba cargando aún más de sexo el ambiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marta volvió a tener un orgasmo que logró tapar mordiéndome la mano. Me tenía apresado fuertemente entre sus piernas y sus brazos, tanto que casi me costaba respirar. Después de unos leves espasmos volvió a relajarse. Mi polla disfrutaba aún más en esos momentos sintiendo las contracciones de su coño. Decidí que era buen momento para sacarla y proponerle meterla en su culo. Me moría por dar por el culo a esa puta pija.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues puse la punta de mi polla en su culo y empecé a rondar haciéndole saber mis intenciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Puedo?&lt;br /&gt;- Sí, soy tuya, fóllame por todos lados. Pero primero abre el primer cajón de la mesilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí estaba un buen tubo de lubricante casi por la mitad. Me moría por preguntarle cuántos tíos le habían roto el culo, pero preferí dejarlo para cuando tomáramos un café. Me embadurné la polla con ese fluido y puse un poco en su agujerito. Pude comprobar que dejaba un ligero sabor dulce cuando introduje la lengua dentro. Separe bien sus glúteos para poder lamer y abrir bien su culo antes de penetrarla. Mientras tanto me masturbaba, con cierta dificultad pues mi polla ahora estaba empapada no sólo de su flujo sino también del dichoso lubricante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de un rato en el que parecía que su culo estaba listo, coloque mi polla en posición y empecé a presionar. Entraba despacio y con mucha presión. Volví a sacarla e introduje otro poco más. Así hasta que ella empezó a acostumbrarse y sentir placer. Mi polla se abría paso entre sus nalgas cada vez a más velocidad. Creía que me moría de gusto cuando logré meterla entera. Subió el volumen de la música y subió el tono de sus gritos. Justo en el momento en que empecé a correrme llamaron a la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fortuna mi orgasmo ya había tenido lugar en el momento de llamar y no se me cortó, pero mi cara se horrorizó en cuanto imaginé la puerta abriéndose y su madre entrando para ver a su hija sodomizada por su profesor particular, corriéndose dentro de su ano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Chicos?&lt;br /&gt;- Sí mamá, ¿qué pasa?&lt;br /&gt;- Nada que es que ya ha pasado hora y cuarto, por si Yoel no lo sabía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marta me miró como para incitarme a decir algo. Así que contesté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Gracias por avisar! ¡No me había dado ni cuenta! Enseguida terminamos.&lt;br /&gt;- Vale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y después unos ruidos de pisadas alejándose nos devolvieron la calma. Marta alzó el brazo para cortar la música, que por suerte era en inglés y nos servía como coartada. Los dos estábamos empapados de sudor. Ella sonrió y gimió levemente mientras sacaba mi polla de su culo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mmmm, ven aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, como ya hizo antes, me limpió y exprimió las últimas gotas de leche con su boca. Le dije que había sido la ostia y que follaba como nadie. Ella lo agradeció, aunque no hacía falta decírselo, lo sabía de sobra. Quería decirla algo, pero me vestí rápidamente y me apresuré en salir de la habitación.&lt;br /&gt;- Bueno, nos vemos pasado mañana, ¿no? – Dijo ella&lt;br /&gt;- Claro, claro. Oye mira, me llevo tus ejercicios, los corrijo en casa y te los explico el próximo día, ¿vale?&lt;br /&gt;- Bueno… ya veremos.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4758312243161989471-8792507052027461156?l=diariodeyoel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/feeds/8792507052027461156/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4758312243161989471&amp;postID=8792507052027461156' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/8792507052027461156'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/8792507052027461156'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/2007/12/las-clases-de-marta-2.html' title='Las clases de Marta (2)'/><author><name>Yoel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06776909909995485776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://bp2.blogger.com/_Os72rGbtI7Y/R4r4gIFKH3I/AAAAAAAAABE/AmKR73KlISM/S220/abdomen.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4758312243161989471.post-8809296736494182611</id><published>2007-12-15T06:41:00.000-08:00</published><updated>2007-12-21T01:44:40.416-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hetero'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alumnas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marta'/><title type='text'>Las clases de Marta (1)</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_Os72rGbtI7Y/R2uKqIFKHyI/AAAAAAAAAAY/7uy2nVvJRf4/s1600-h/01417_fotoschicas60_122_623lo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5146359455529180962" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_Os72rGbtI7Y/R2uKqIFKHyI/AAAAAAAAAAY/7uy2nVvJRf4/s320/01417_fotoschicas60_122_623lo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Mi nombre es Yoel y tengo 26 años. Soy profesor de inglés de segundo de bachillerato en un instituto y también ocupo las tardes dando clase en una academia privada y clases particulares. No puedo decir que me vaya mal. Seré sincero, he fantaseado más de una vez con mis alumnas, pero nunca llegué a obsesionarme por nadie ni a ocupar gran parte de mi tiempo en eso. Al menos no hasta que Marta me abrió la puerta de la locura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marta era una de las chicas a las que daba clases particulares. No iba a mi instituto, pero sus padres vieron mi anuncio en una parada de autobús y solicitaron mis servicios para ella. Francamente, no sólo le iba mal en inglés, muchas asignaturas las llevaba arrastrando a pesar de que era inteligente y perspicaz. Con sus 18 años, Marta aún tenía el pavo y su rebeldía muchas veces se manifestaba con provocación descarada. Sin embargo, tenía la impresión de que no sólo le gustaba calentar, también cocinar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marta era bajita, con el pelo negro, largo y liso. Sin embargo su tez era muy pálida y clara como sus preciosos ojos verdes. Su cara estaba ligeramente salpicada por pequeñas pecas que cubrían parte de su nariz y sus mejillas. Era sin duda una belleza exótica acompañada con su perfecta silueta. Tenía un culo firme, pequeño pero ligeramente respingón. Sus pechos eran normales, pero su baja estatura les hacía parecer más grandes. Sin duda, debía ser la envidia de las chicas de su clase y seguramente el objeto de deseo de sus compañeros. Estaba seguro que se habría tirado a la mitad de la clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el primer día que la di clase trataba de provocarme. No lo hacía de forma exagerada, sabía ser sutil, pero a todo le ponía su personal toque de morbo para intentar ponerme nervioso. Recuerdo que la última vez me enseñó un tanguita nuevo que le había regalado un amigo que estuvo en Salamanca. Era negro y con una ranita verde impresa en la parte de delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella tarde tenía clase con ella. Como siempre, su madre me abrió la puerta y me invitó a subir a la habitación de la niña. Mientras iba subiendo, la voz de su madre le advertía desde el salón: “ya está aquí Yoel”. Ella contestó con un sonoro “¡vale!”, y tras golpear un par de veces en su puerta, entré en su habitación. Estaba deliciosa, como siempre, con una faldita muy corta y unos calentadores en sus tobillos. La parte de arriba era un top rojo que no dejaba lugar a la imaginación pues sus pezoncitos se marcaban perfectamente tras la licra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué tal Marta? Me habrás hecho los ejercicios, ¿no?&lt;br /&gt;- Pues claro, que poco confías en mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella sacó unos folios de su carpeta y los puso sobre la mesa. Les empecé a echar un vistazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La verdad es que creo que están falta, no me he enterado mucho de lo que me explicaste el otro día. – Siguió ella.&lt;br /&gt;- Bueno pues entonces lo volvemos a ver hoy, vamos a ver en que has fallado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comencé a comprobar detenidamente sus ejercicios y señalando en rojo aquellas partes que estaban mal, anotando comentarios. Tras unos momentos, ella decidió romper el ambiente serio que se dibujaba en la escena:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Oye, a ver si te veo algún día por ahí de marcha, ¿no?&lt;br /&gt;- Bueno, yo últimamente no salgo mucho, tengo mucho curro.&lt;br /&gt;- Estas hecho un abuelo, ¿o qué?&lt;br /&gt;- No, me encanta salir, pero estamos en época de exámenes, ya sabes, tengo que corregir muchos, planificar clases… Últimamente casi no tengo tiempo de divertirme.&lt;br /&gt;- Que pena, a mi es que me encantaría verte borracho. Tienes pinta de ser un cachondo cuando no das clase.&lt;br /&gt;- ¡Oye que dando clase también soy un cachondo!&lt;br /&gt;- Por eso, seguro que fuera eres aún más.&lt;br /&gt;- Bueno no se, lo típico.&lt;br /&gt;- Seguro que eres el típico friki que lleva gayumbos de Batman o de los Simpsons y de cosas así.&lt;br /&gt;- De todo menos de ranas.&lt;br /&gt;- Jajaja, hoy no llevo el de la rana.&lt;br /&gt;- ¿Ah no? ¿Y cuál llevas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin casi darme cuenta había caído en su juego. Sin embargo, no me importaba, por primera vez estaba dejándome llevar al terreno que ella quería. Aquella tarde me sentía intrigado por ver cuánto de vana provocación había y cuanto de realidad. Ella sonrió y bajo su faldita ligeramente. Observé detenidamente su minúsculo tanga, negro y con los bordes rojos. Después empezó a girar lentamente sobre si misma y cuando estaba de espaldas a mi, bajo aún más su faldita mostrándome prácticamente la totalidad de su precioso culo. Por atrás, el tanguita apenas era un hilo de tela que desaparecía entre sus muslos. Se quedó ahí parada un momento como para que lo apreciara detenidamente. Después volvió a girar lentamente subiéndose la falda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Te gusta? Es de mis preferidos.&lt;br /&gt;- Es muy bonita. Tienes buen gusto con la ropa interior. Yo la verdad es que soy un desastre.&lt;br /&gt;- ¿Ah si? A ver, enséñame tú los gayumbos y te lo digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hice caso a su petición y me desabroché el vaquero. Comencé a bajar mis pantalones mostrándole mis aburridos boxer naranjas. Ella miró detenidamente mi paquete y después dijo riéndose:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Parece que te ha gustado mucho mi tanga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré hacía abajo y pude comprobar que mi polla había crecido considerablemente. No llegaba a ser una erección, pero mostraba claramente lo contento que estaba después de haber visto ese precioso culo. Ella prosiguió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues te enseñaría también el sujetador para ver si también te gustaba, pero no llevo nada.&lt;br /&gt;- Bueno, pues enséñame lo que hay que en su lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella sonrió pícaramente y comenzó a subirse lentamente el top, quitándoselo por completo. Ahí tenía ante mi sus perfectas tetas, grandes y con forma de lágrima. Mi erección pasó a ser completa en ese momento y no pude evitar llevarme la mano al miembro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Joder, que tetas tienes Marta.&lt;br /&gt;- ¿Te gustan profe?&lt;br /&gt;- Me encantan.&lt;br /&gt;- Pero… aún no las has probado… ven aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cogiéndose una con la mano me hizo amagos de probarlas. Avancé rápidamente y me la llevé a la boca como un poseso. Estaba deliciosa. Apretaba su pezón entre mis labios y pasaba mi lengua. Lo mismo hice con la otra al tiempo que las sobaba y apretaba entre mis manos. No paraba de mamar al tiempo que ella presionaba mi polla con su mano. Después me cogió la cabeza y la inclinó hacia arriba para que la besara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzamos a besarnos salvajemente. Nuestros cuerpos estaban pegados y las manos se perdían cada una en el cuerpo del otro. Era como si los 2 nos hubiéramos estado reprimiendo durante años. Le bajé el tanguita por debajo de la falda, deseoso de probar su delicioso coño. Después me pegué bien a ella aplastando mi polla contra su vientre. Apretaba su culo presionándola hacia mí mientras nuestras lenguas se perdían en nuestra boca. Cada vez respiraba más fuerte. Su aliento me volvía loco, me ponía a cien. El hecho de estar liándome con mi alumna en su propia casa, con sus padres en el salón, le daban aún más un fuerte aliciente morboso. Mi mano empezó a acariciar la cara interna de sus muslos y poco a poco fui subiéndola. Por fin note su coñito chorreante y sus pelitos. Le pasé dos dedos por toda la rajita para empaparlos bien de su flujo. Los metí dentro y los volví a sacar, llegando ahora a su clítoris. Ella se abrió de piernas un poco más y pude comprobar como su botoncito estaba duro y palpitante. Volví a introducirle dos dedos que entraron suavemente. Pero entonces ella me apartó repentinamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Espera… ¿no tienes que corregir mis ejercicios?&lt;br /&gt;- Bueno… sí, pero… puedo hacerlo luego. – Atiné a decir después de salir de mi asombro.&lt;br /&gt;- No, quiero que lo hagas ahora. Siéntate y corrígelos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de estar atónito, hice lo que me pedía. Me senté en la silla y miré los folios con cierta sensación de desilusión. Para entonces ya me había desprendido de los pantalones. Ella se puso a gatas y se metió debajo de la mesa. Ahora lo entendía. Me bajó los boxers y mi polla se escapó como un resorte golpeando en su barbilla. Ella la agarro fuerte con la mano y empezó a subir y bajar. Abrió la boca y empezó a pasar su lengua sobre mi capullo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Te gusta así profe?&lt;br /&gt;- Ah, ¡sí joder! Eres una zorra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces ella se metió toda mi polla en su boca, de una tragada. Con mi capullo en lo más profundo de su garganta empezó otra vez a sacarla lentamente… y de nuevo se la metió entera rápidamente. Poco a poco iba aumentando el ritmo mientras yo me sumía en el más absoluto placer. Aquella zorra dieciochoañera me estaba haciendo la mejor mamada de mi vida. A medida que chupaba, enormes goterones de saliva iban cayendo por su barbilla empapándome los huevos. Y esa misma saliva la esparcía acariciando suavemente la piel de mi escroto. Durante varios minutos continuó frenéticamente su trabajo, denotando que disfrutaba como una perra con sus continuos gemidos y suspiros. Me estaba haciendo dudar entre correrme en su boca o esperar a follármela, pero, francamente, me moría de ganas por hacer lo primero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Joder, me corro Marta, me voy a correr!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces ella me agarró de las caderas y me empujó aún más hacia ella aumentando el ritmo de sus tragadas. Dos enormes chorros de leche bañaron su garganta, momento en que se la sacó de golpe y con la mano dirigió mis chorros a su boca abierta de par en par con la lengua sacada. Otros dos chorros le empaparon los dientes y los labios. Un último chorro chocó contra su lengua y parte del labio inferior. Ella empezó a relamerse y tragar todo el semen que quedó alrededor de su boca. Grandes goterones de saliva mezclados con mi leche caían y resbalaban por su barbilla y labios cayendo a sus piernas. Me exprimió las últimas gotas a mano, con su boca en mi capullo, hasta dejarme totalmente vacío. Me miró y casi tuve otro orgasmo viendo a mi alumna con la boca bañada en leche sonriendo para mi como una auténtica zorra. Después salió de debajo de la mesa y se puso de pie frente a mi. Se giró dándome la espalda y se inclinó reposando su cuerpo sobre la mesa. Tenía su precioso culo a mi disposición para ser lamido y penetrado. Y por supuesto, me puse a la faena...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4758312243161989471-8809296736494182611?l=diariodeyoel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/feeds/8809296736494182611/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4758312243161989471&amp;postID=8809296736494182611' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/8809296736494182611'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4758312243161989471/posts/default/8809296736494182611'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeyoel.blogspot.com/2007/12/las-clases-de-marta-1.html' title='Las clases de Marta (1)'/><author><name>Yoel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06776909909995485776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://bp2.blogger.com/_Os72rGbtI7Y/R4r4gIFKH3I/AAAAAAAAABE/AmKR73KlISM/S220/abdomen.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_Os72rGbtI7Y/R2uKqIFKHyI/AAAAAAAAAAY/7uy2nVvJRf4/s72-c/01417_fotoschicas60_122_623lo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
